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08/10/2025

Procesaron al gendarme Héctor Guerrero acusado de herir al fotógrafo Pablo Grillo

Fue imputado por los delitos de ‘lesiones gravísimas y abuso de armas’.

El gendarme Héctor Guerrero ha sido procesado por la Justicia Federal por su presunta responsabilidad en una violenta agresión contra el fotógrafo Pablo Grillo. Guerrero enfrenta acusaciones por los delitos de 'lesiones gravísimas y abuso de armas', derivados de un incidente ocurrido el 12 de marzo. En esta fecha, Guerrero habría disparado un cartucho de gas lacrimógeno que impactó en la cabeza de Grillo. El hecho tuvo lugar en una manifestación realizada frente al Congreso Nacional en Buenos Aires, organizada en apoyo a los derechos de los jubilados.

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La jueza María Servini, al frente del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°1, dictó el procesamiento formal de Guerrero. Este caso particular se destaca no solo por la gravedad de las lesiones infligidas a Grillo, sino también porque pone de relieve un preocupante patrón de conducta en el uso excesivo de la fuerza por parte de algunos miembros de las fuerzas de seguridad. Los informes judiciales señalan que Guerrero habría realizado en total seis disparos en condiciones irregulares durante la protesta, lo que empaña su actuación como servidor público.

Además del proceso penal, la magistrada Servini ha dispuesto el embargo de los bienes de Guerrero como medida precautoria. Esta decisión busca asegurar fondos suficientes frente a posibles reparaciones económicas que el gendarme podría ser obligado a cumplir en el futuro. Sin embargo, el Ramal detrás de estos bienes sugiere complicaciones que podrían transformar el curso del juicio.

El incidente ha servido como un detonante de críticas y ha reavivado la discusión pública sobre cómo las fuerzas de seguridad deben manejar las protestas y garantizar la seguridad, no solo de los ciudadanos convocados sino también de aquellos que, como periodistas y fotógrafos, cubren estas manifestaciones. En este contexto, el nombre de Héctor Guerrero se ha convertido en símbolo de una problemática más amplia respecto al uso de armas no letales en situaciones de disturbio social.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos y sindicatos de prensa han expresado su indignación por los hechos y han exigido la revisión completa de los protocolos de actuación de policías y gendarmes. Mientras tanto, Grillo aún se recupera del grave impacto que recibió en el cráneo, el cual, aunque no ha terminado con consecuencias fatales, ha alterado significativamente su calidad de vida.