Publicidad
 
16/02/2026

Dengue en el Alto Valle: cómo avanza el mosquito y qué medidas refuerzan para frenar su expansión

El coordinador provincial de Zoonosis, Marcos Arezo, detalló cómo avanza la presencia del mosquito transmisor en la región, cuáles son las estrategias de control que se implementan y qué medidas debe reforzar la comunidad para prevenir la enfermedad.
El mosquito transmisor del dengue. Foto archivo ANR
El mosquito transmisor del dengue. Foto archivo ANR

La presencia del mosquito transmisor del dengue en el Alto Valle ya no es una hipótesis ni un fenómeno aislado. Desde hace más de una década la Provincia realiza monitoreos en distintos puntos de Río Negro, pero fue en 2023 cuando se confirmaron los primeros ingresos concretos, primero en Río Colorado y luego en Cipolletti. A partir de allí, el trabajo sanitario se intensificó y hoy el desafío pasa por contener su expansión y reforzar la prevención comunitaria.

Lee también: Intensa búsqueda de un chico de 14 años en el Alto Valle

El coordinador provincial de Zoonosis, Marcos Arezo, explicó a este medio que actualmente el mosquito se encuentra diseminado en Río Colorado y Cipolletti- donde comenzó en algunos barrios y luego se extendió - , y que también fue detectado en Cinco Saltos, Neuquén capital, Roca y San Antonio. “De acuerdo a donde ingresó empezamos a trabajar en esos lugares”, indicó. La preocupación ahora está puesta en el resto del Valle, donde se mantiene la vigilancia activa.

En la región de Línea Sur, en cambio, las bajas temperaturas no favorecerían su instalación permanente. Sin embargo, Arezo aclaró que eso no descarta apariciones puntuales. “Generalmente lo que le afecta es el frío, pero a veces se instala en micro nichos, dentro de instituciones o casas”, señaló, en referencia a espacios cerrados donde se conservan condiciones de humedad y temperatura que permiten completar el ciclo.

Justamente, entender ese ciclo es clave para el control. El mosquito deposita sus huevos en recipientes con agua y allí atraviesa las etapas de larva y pupa antes de convertirse en adulto. La mayor parte de su vida transcurre en el agua y el proceso completo puede demorar alrededor de 14 días, aunque con la acumulación de jornadas cálidas ese período se acorta. “Con el aumento de las temperaturas es más rápido”, explicó el funcionario.

Por eso, la fumigación por sí sola no resuelve el problema. “Si rociás con insecticida matás al adulto, pero siguen saliendo del agua”, advirtió. La herramienta principal sigue siendo la eliminación de criaderos domiciliarios. Tanques destapados, aljibes, piletas en desuso, floreros, botellas acumuladas o bebederos de mascotas son espacios donde el mosquito puede desarrollarse, incluso aunque no haya lluvias recientes. Tapar, dar vuelta o cepillar y lavar semanalmente esos recipientes es una medida sencilla pero determinante.

Cuando un vecino notifica la presencia del mosquito - característico por sus patas negras con franjas blancas- el equipo de Salud Ambiental realiza lo que se denomina control focal: interviene en un radio de 200 metros alrededor de la vivienda, recorre domicilios y refuerza recomendaciones para eliminar posibles criaderos. Si además hay un caso sospechoso o confirmado de dengue, se activa el bloqueo de casos, que incluye fumigación específica y búsqueda activa de personas con síntomas febriles. El virus tiene una ventana de transmisión de entre cinco y seis días: si en ese lapso un mosquito pica a una persona infectada y luego a otra, puede transmitir la enfermedad.

Arezo reconoció que sostener este esquema demanda una gran capacidad operativa, especialmente cuando el mosquito ya está presente en varias ciudades. El año pasado, brigadas nacionales provenientes de Mendoza trabajaron en Cipolletti y Río Colorado y capacitaron al personal local para fortalecer las intervenciones.

En paralelo, la Provincia profundiza las tareas de concientización. Desde el año pasado se realizan obras de títeres en escuelas y colonias de verano para acercar la información a niños y familias, además de campañas junto a los municipios. “Es un problema de tres patas: la comunidad, los municipios y la salud”, resumió el coordinador. Si bien la curva epidemiológica de casos humanos este año se mantiene moderada, insistió en que la prevención sostenida es la clave.

El impacto del cambio climático también forma parte del análisis. El aumento de las temperaturas favorece la adaptación del mosquito y acelera su ciclo reproductivo. Incluso en pruebas realizadas en la región se comprobó que puede completar su desarrollo en condiciones variables, aunque el calor acumulado facilita su proliferación.

Ante cualquier sospecha, las autoridades recomiendan comunicarse con el área de Salud Ambiental de cada localidad o acudir al hospital.