Desde la CGT acusan de traidores a gobernadores peronistas que apoyaron la reforma laboral
El cosecretario general de la CGT, Octavio Argüello, arremetió contra varios gobernadores peronistas, responsabilizándolos por un supuesto apoyo a la reforma laboral del Gobierno. Este movimiento ha generado gran tensión en los círculos políticos y sindicales, con Argüello calificando las acciones de “traición” hacia los derechos de los trabajadores. Según el dirigente, la reforma significaría un "retroceso histórico" en la protección de los derechos laborales conquistados en las últimas décadas.
Hablando en una entrevista radial, Argüello expresó sus críticas de manera enfática. "No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja-cuneta y dos metros de asfalto", declaró, refiriéndose metafóricamente a potenciales acuerdos entre gobiernos provinciales y la administración central. Si bien evitó acusar explícitamente de corrupción, Argüello insistió en que cada legislador tendrá que justificar su posición ante el pueblo que los eligió bajo la bandera peronista.

Desde su óptica, el proyecto de ley representa una "legislación regresiva" que dejaría a los trabajadores enormemente desprotegidos. Argüello desestimó la idea de que estas reformas podrían fomentar la creación de empleos como "una gran mentira" y señaló que el verdadero problema radica en el modelo económico fallido. "El marco legal actual no es el obstáculo para el empleo, es el esquema económico que no funciona".
La CGT, que recientemente condujo un paro general sin movilización, fue impulsada a esta acción como una demostración de poder y de rechazo hacia la propuesta en discusión. Argüello aseguró que la huelga fue "contundente" y demostró efectivamente el impacto social de la reforma que pretende eliminar derechos fundamentales, un motivo que encendió aún más la resistencia en el ámbito laboral. La previsión de las modificaciones asociadas a licencias por enfermedad en particular aumentó el descontento debido a su impacto sobre un tema tan sensible para la clase trabajadora.
El líder sindical también arrojó luz sobre lo que llamó la crisis de liderazgo político en el seno del peronismo, sugiriendo que el desafío es tanto político como gremial en este momento. La falta de una estrategia política sólida, combinada con un movimiento peronista desordenado, está según Argüello socavando la capacidad de reclamar justicia social. No obstante, la CGT se mantiene como una figura de unidad dentro del fragmentado espectro político y social, aunque admite que el camino adelante está plagado de desafíos.