Una imagen de película en Chichinales y la pregunta: ¿Fue un tornado lo que pasó por la estación de servicio?
“En Chichinales parecía un tornado”, comentaron los vecinos durante la semana a partir del fuerte temporal de lluvia, viento y granizo que en pocos minutos provocó en la tarde del pasado domingo daños en una estación de servicio de esa localidad, en un salón comunitario y hasta un carrito que destrozó a la vera de la Ruta 22.
Con el paso de los días la foto realizada por un vecino de Chichinales en el obrador del oleoducto Vaca Muerta Sur causó asombro en la ciudadanía ya que la imagen se asemejaba más a una zona de tornados en Estados Unidos que a esta parte de la región. Por lo tanto, lo que pasó por Chichinales y también Regina, ¿fue un tornado?
Para entender qué ocurrió durante la tarde del domingo en Regina y Chichinales, desde el diario LCR entrevistamos esta semana al pronosticador meteorologico e integrante del equipo de la AIC Fernando Frasetto, quien brindó un completo análisis del fenómeno y su formación.

La explicación de la imagen: “Cuando la precipitación que gira arriba en la tormenta vence la fuerza de la corriente ascendente de aire y se desploma hacia el suelo”.
Frasetto resumió que el temporal fue producto de una tormenta convectiva extremadamente violenta, generada por el choque entre una masa de aire cálido y muy húmedo proveniente del noreste, y un frente frío y seco que ingresó desde el sudoeste.
“El aire cálido y húmedo que venía acumulándose durante las últimas 48 horas (entre sábado y domingo) fue forzado a ascender de forma abrupta por el avance del aire frío y pesado”, detalló. “Ese ascenso rápido generó inestabilidad atmosférica, que se tradujo en tormentas muy intensas, con precipitaciones fuertes en muy poco tiempo y ráfagas de viento potentes”, agregó.
Aclaró que, si bien los vecinos y en las redes sociales se habló de un posible tornado, el fenómeno que afectó a la región no se trató de ello. “Un tornado tiene características muy específicas: granizo grande, un ruido fuerte seguido de silencio, y daños estructurales propios que arranca árboles de raíz, los retuerce. Eso no fue lo que ocurrió aquí. La tormenta que pasó por Chichinales y Regina fue grave, pero no se compara a un tornado, esto no sucedió. Lo que sí hubo fueron vientos propios de la tormenta”, explicó.
En su explicación puntualizó que lo que ocurrió fue el paso de un núcleo tormentoso localizado. En este sentido, profundizó en que la tormenta que se desarrolló tenía el tamaño aproximadamente de la mitad del ejido urbano de Villa Regina, y descargó una gran cantidad de agua en pocos minutos justo sobre la ciudad. “Es por eso que el impacto fue fuerte en algunos sectores, pero casi inexistente en otros cercanos”, mencionó.
Una tormenta convectiva intensa con vientos erráticos
El integrante de la AIC expresó que lo sucedido en Regina, en Chichinales y también en Confluencia (Neuquén), formó parte de un mismo fenómeno.
“Si nos retrotraemos a lo que fue el sábado y domingo de la semana pasada vamos a coincidir que se trataron de días de bastante calor y ello tuvo su origen en el aire subtropical que vino de Brasil y que después volcó sobre el norte de la Patagonia. De a poco la atmósfera se cargó con temperaturas altas y mucho contenido de humedad”, recordó.

A partir de la tarde del domingo el viento que ingresó fue de un sistema contrario, por lo que se pasó de un aire húmedo y cálido del noreste, a uno frío y mayormente seco que sopló desde el sudoeste. En su explicación señaló que por el simple hecho de que el aire frío pesa mucho más que el aire cálido, se metió por debajo de este último y levantó esa masa de aire cálido y húmedo.
“Ese aire cálido y con mucha carga de humedad, como sube violentamente provoca un aumento de la inestabilidad con formación de tormentas. Esa es la explicación conceptual teórica, pero lo que es importante tener en cuenta es que mientras más diferencia hay entre el aire que está y el que entra, mayor es la violencia de esas tormentas. La gran diferencia entre dos sistemas, eso es lo que genera la inestabilidad y ésta es el desequilibrio de la atmósfera y de la masa de aire”, subrayó.
“Entonces, ¿qué pasó el domingo? Cuando hay aire húmedo y cálido e ingresa un frente frío del sudoeste, el primer desequilibrio y los primeros fusibles que se desencadenan son las tormentas. Cuando el fenómeno es muy violento, porque el desequilibrio es muy grande, esa lluvia, esa precipitación, solamente puede caer cuando tiene un peso tal que vence la fuerza de la corriente ascendente de la tormenta. Entonces caen chaparrones mucho más importantes, el granizo es grande y los vientos que impactan contra el suelo son violentos y erráticos, porque son de direcciones cambiantes. Esos vientos generalmente arrancan o tumban árboles al cambiar violentamente de dirección y empuja el árbol para el otro lado, y termina tumbando árboles y tenidos eléctricos. Generalmente tiene mucha actividad eléctrica, porque el frotamiento de las gotas de lluvia genera electricidad, es un desequilibrio muy grande, es mucha energía. Esa es la explicación del fenómeno y lo que pasó el domingo. Hablamos de una tormenta convectiva, muy violenta, muy localizada y que pasó justo por encima de Villa Regina y Chichinales”, detalló.



Verde: lluvia / Amarillo: lluvia intensa / Rojo: chaparrón / Rojo-violeta: granizo
Frassetto también explicó que luego del fin de semana, y sobre todo desde el martes, parte de la semana estuvo dominada por los vientos fuertes, y en especial en la zona de Confluencia (Neuquén), pero no se trató de un viento de tormenta, es decir de direcciones erráticas, sino de algo constante con una dirección de oeste-sudoeste. También remarcó que las tormentas tienen su propio sistema de viento, los cuales generalmente son muy violentos y es muy difícil de cuantificar ya que depende de cada tormenta.
La necesidad de la malla antigranizo… ¿Sirve el cañòn?
La tormenta que se inició entre el límite de Godoy y Regina, que se desplazó hacia Villa Alberdi y que también alcanzó su mayor intensidad en Chichinales, provocó daños en la fruticultura. En este aspecto, el meteorólogo remarcó la importancia de la malla antigranizo por el hecho de que cada vez habrá tormnetas más frecuentes con probabilidad de granizo. “Atrás quedaron las tormentas que eran solamente chaparrones y chaparrones aislados a lo largo de todo un verano”, dijo.
Así como resaltó la importancia de la malla, cuestionó la utilización del cañón antigranizo. “En realidad no funciona el cañón antigranizo porque no tiene ningún efecto. Hay que saber que la fuerza de una tormenta se mide en fracciones de bombas atómicas, por lo tanto, ¿qué efecto va a poder causar un cañón a gas ubicado a miles de kilómetros de la base de la tormenta. Se entiende la desesperación de un productor, pero hay quienes se aprovechan justamente de eso”, añadió.
¿Puede volver a ocurrir?
Consultado sobre si este tipo de fenómenos climáticos como el que se registró el domingo puede volver a suceder, Frasseto advirtió que sí y con mayor frecuencia.
En relación a este punto dijo que, en el contexto del cambio climático, las tormentas de este tipo (convectivas y de alta energía) tienden a ser cada vez más frecuentes y más violentas. Esto último se da por la combinación de aire cálido y húmedo con sistemas fríos agresivos, lo que favorece eventos con precipitaciones torrenciales y ráfagas fuertes.
En otro momento de la entrevista el pronosticador meteorológico se refirió a cómo influye la tecnología para prevenir y anticiparse a los daños. En este punto manifestó que se puede monitorear estos fenómenos con radar y avisar con pocos minutos de anticipación, pero sigue siendo difícil predecir con precisión dónde va a caer una tormenta en particular. “Podemos decir dónde hay inestabilidad y qué tan probable es un evento violento, pero no exactamente por dónde va a pasar ni cuánta lluvia va a descargar cada célula tormentosa”, concluyó.