UN DÍA DESPUÉS DEL VEREDICTO
El exmarido de Julieta Prandi condenado a 19 años de prisión pidió la domiciliaria
Un nuevo giro en el caso legal de Claudio Contardi se ha desarrollado en los tribunales de Zárate - Campana. Tras recibir una condena a 19 años de prisión por el grave delito de abuso sexual agravado contra su exesposa, Julieta Prandi, Contardi, con la ayuda de su nuevo defensor, el abogado Fernando Sicilia, ha iniciado un procedimiento judicial para obtener el beneficio de la prisión domiciliaria. Este proceso busca trasladar a Contardi de la Alcaidía N°3 de Melchor Romero a su hogar, bajo el monitoreo de una tobillera electrónica.
La principal argumentación del abogado Sicilia se centra en las "circunstancias personales" del condenado. Según sus declaraciones, la situación carcelaria "inserta en una grave vulnerabilidad al grupo familiar" de Contardi. Este argumento ha sido presentado ante la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Zárate - Campana, con la esperanza de conseguir una audiencia que permita reconsiderar la sentencia actual y garantizar los derechos de la familia del acusado.
La cuestión familiar no se refiere a los hijos que Contardi tuvo con Julieta Prandi, sino a la hija de apenas dos meses de edad, nacida el pasado 19 de junio con su actual pareja. Sicilia señala que la situación actual de su pareja es crítica, porque lidia con una fuerte depresión y no tiene capacidad para atender por sí sola a la recién nacida, que ha enfrentado problemas de salud y requiere atención constante. La defensa sostiene que la presencia de Contardi en el hogar podría mitigar estas dificultades al proporcionar el cuidado necesario tanto a la madre como a la hija.
Los argumentos también buscan resonar con la sensibilidad de los jueces hacia asuntos de perspectiva de género y los derechos de los niños. La defensa de Contardi apela a que estos factores se tengan en cuenta para concederle el arresto domiciliario, destacando que su estancia en prisión agrava la situación emocional y económica de su familia inmediata.
No obstante, los argumentos de Sicilia no ignoran los legítimos temores de Julieta Prandi y el bienestar de sus dos hijos, quienes han sido las víctimas directas de la tortuosa situación. Para paliar las preocupaciones sobre seguridad, el abogado explicó que el uso de una tobillera electrónica permitiría monitorear cualquier movimiento de Contardi, proporcionando aviso inmediato a las autoridades si sobrepasara los límites de su hogar.
Finalmente, Sicilia remarcó que el acusado reside en un barrio cerrado y que en tiempos recientes no ha tenido ninguna interacción con Prandi, abogando por la resolución de una medida que acomode las necesidades de ambas partes.