Un conflicto vecinal que terminó en homicidio: el asesino fue condenado a 10 años de prisión
En febrero de este año, el barrio Chacramonte se vio conmocionado por un hecho de violencia extrema, cuando Miguel Ángel Figueroa, conocido como “Miki” fue asesinado a balazos en inmediaciones de las calles Los Alpatacos y Lago Lolog. El único acusado, que estuvo prófugo tras el crimen, era Esteban Aroca, quien este martes aceptó su culpabilidad y fue condenado a una pena de diez años y ocho meses de prisión.
Según detalló la fiscalía, el hecho ocurrió el 13 de febrero de 2025, tras una discusión entre la víctima y su agresor. En ese contexto y esa misma noche, Aroca desde su vivienda empuño un arma -que portaba sin autorización legal- y disparó contra Figueroa, quien iba caminando junto a su bicicleta por la calle.
Las heridas fueron de tal gravedad que, al día siguiente, Figueroa falleció en el Hospital Francisco López Lima. La autopsia reveló que el deceso se produjo por una infección generalizada producto de la lesión sufrida en el intestino.
Durante la audiencia, la Fiscalía detalló la abundante evidencia reunida: los resultados del procedimiento policial llevado adelante por personal del Destacamento 177 de Chacramonte, las llamadas al 911, los informes médicos de Salud Pública, las pericias del Cuerpo de Investigación Forense, la intervención del Gabinete de Criminalística y los análisis de la Oficina de Investigación en Telecomunicaciones (OITel).
Antes de finalizar la instancia, Aroca reconoció ser el autor del hecho, aceptó la calificación legal y la pena de diez años y ocho meses de prisión. El Tribunal Colegiado interviniente homologó el acuerdo y, tras la renuncia de las partes a los plazos procesales, confirmó la condena.
De este modo, el imputado fue responsabilizado por “portación ilegal de un arma de fuego de uso civil en concurso real con homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego”, según los artículos 41 bis, 79, 189 bis inc. 2° tercer párrafo, 45 y 55 del Código Penal.