Crimen de Otoño: entre la impunidad y el encubrimiento
El fallo del Tribunal de Impugnación revocando la sentencia a prisión perpetua contra los cuatro imputados por la desaparición y muerte de Otoño Uriarte provocó la lógica indignación de los allegados a la adolescente y de muchas personas que siguieron el juicio con interés. Pero el tema central es si durante todo este vapuleado proceso se habían acumulado pruebas suficientes como para llevar a prisión a José Jafri, Néstor Cau, Maximiliano Lagos y Germán Antilaf.
Los hechos pasaron hace 19 años: el 23 de septiembre de 2006 Otoño fue interceptada cuando regresaba a su domicilio, que entonces se podía considerar una zona periurbana de Fernández Oro. El cuerpo fue encontrado el 24 de abril de 2007 y las pericias, sumamente dificultosas por el tiempo trascurrido, pudieron determinar que la adolescente había sido asesinada una semana después de la desaparición. La causa de la muerte más probable es una herida punzante a la altura de la axila.
El juicio, el segundo que se realiza contra los cuatro sujetos imputados, estuvo atravesado por las sensibilidades del hecho, por la falta de memoria de muchos de los testigos y las contradicciones en que cayeron algunos de ellos. Esas imprecisiones fueron motivo suficiente para que los tres integrantes del Tribunal de Impugnación consideraran que no se demostró la culpabilidad de los acusados. En cambio, quedaron temas dando vueltas que hablan de la necesidad de una profunda autocrítica desde las estructuras del Poder Judicial.
El crimen en sí quedará impune. Pasaron demasiados años desde el hecho, y se venció el plazo que las leyes argentinas establecen para mantener la persecución penal. Pero tal vez debería avanzarse en una instancia paralela. Un juicio “Otoño 2”, para determinar responsabilidades policiales y judiciales de lo que ocurrió.
Por ejemplo, por qué se “extravió” la carpeta con una pericia realizada por el criminalista Enrique Prueger. O el rol que le tocó cumplir al comisario Ives Vallejos, que en 2006 era el jefe de la Unidad 26 de Fernández Oro. Porque quiera el subjefe de la fuerza, comisario Víctor Cofré, conformó una “comisión paralela” realizando acciones que se superponían con la investigación oficial. Las idas y vueltas que le costaron el cargo a la jueza María del Carmen García García.
Cuando estaba finalizando la primera etapa del juicio, el papá de Otoño, Roberto Uriarte, manifestó su desencanto con todo el proceso. “El Poder Judicial no hizo un mea culpa ni trató de explicar esto que ocurrió durante 18 años. Porque pasaron 18 años de este proceso. Si el Poder Judicial hubiera obrado como debería haber el hecho, el proceso habría sido más corto”, reflexionó.
En otro momento de su alocución, el hombre acusó: “se buscó minimizar la participación de la policía. No puedo dejar de mencionar como Vallejos y su entorno policial sabían cómo iba vestida Otoño”, aún antes de hacer la denuncia
Y el 31 de mayo, durante la audiencia de impugnación, Roberto volvió a insistir en sus argumentos: “sigo sin entender cómo estos cuatro muchachos (por los condenados) pudieron haber tenido el poder de extender durante 18 años este caso. Como fue que se hizo sino fue a través del aval o el uso del poder, que lo tiene el poder Judicial y el poder político. Podría argumentar muchas cuestiones dentro de lo que ocurrió”.
También sostuvo: “creo que falta muchísimo, mucho de lo que podía develar qué fue lo que pasó con Otoño. Muchas cosas que no se dijeron las van a encontrar en el expediente cuando analicen la sentencia. Que no fueron incorporadas. De ahí mi disconformidad, porque hay cuestiones que debieron haberse tratado y no se hizo”.