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18/08/2026

Mientras el país pierde empleo privado, Río Negro mantiene índices positivos

A diferencia de la tendencia nacional, la provincia sumó un 3,4% de mano de obra formal impulsada por obras energéticas, la producción y el turismo.

En Sierra Grande, un pueblo que durante años cargó con el cierre de la mina de hierro como su herida económica más recordada, hoy hay más de 600 vecinos trabajando en un mismo proyecto: la construcción de tanques de almacenamiento de petróleo con capacidad para 750.000 barriles cada uno, los más grandes del país, y de una terminal exportadora en Punta Colorada pensada para recibir a los buques más grandes que puedan llegar a esa costa.

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Esa escena, repetida con matices en otros puntos de la provincia, es una de las explicaciones detrás de un dato que empieza a llamar la atención en las oficinas de estadística nacional: mientras la Argentina destruye empleo privado mes a mes, Río Negro crece.

Un informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado sobre datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, muestra que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el país perdió 241.176 puestos de trabajo privados registrados, una caída acumulada del 3,8%. En mayo, el empleo formal privado llegó a su nivel más bajo en cuatro años: 6.131.500 asalariados en todo el territorio nacional.

De las 24 provincias, solamente tres terminaron ese período en positivo. Neuquén lidera con una expansión del 7,6% (10.882 puestos nuevos). Río Negro lo sigue de cerca, en el segundo lugar del ranking nacional, con un crecimiento del 3,4% que equivale a unos 3.800 empleos privados formales adicionales. Muy por detrás aparece San Juan, con una mejora apenas simbólica del 0,4%.

El gobernador Alberto Weretilneck salió a capitalizar el dato apenas se conoció. "Río Negro genera trabajo porque genera confianza", escribió, atribuyendo el resultado a "reglas claras, previsibilidad, seguridad jurídica, estabilidad política" y a una provincia que, dijo, "acompaña al que produce e invierte". El mandatario mencionó a la energía, la producción, el turismo, el comercio y "nuevos proyectos" como los motores del movimiento económico provincial, aunque también reconoció que "falta" y que el objetivo es que "cada inversión se traduzca en trabajo, desarrollo y oportunidades" para los rionegrinos.


Un crecimiento que no depende de un solo motor
La clave para entender el caso rionegrino está en la diferencia con su vecina Neuquén. El boom neuquino se explica casi exclusivamente por Vaca Muerta y la actividad hidrocarburífera directa. 

Río Negro, en cambio, viene mostrando una matriz más repartida: fruticultura, energía, turismo y servicios aparecen como los sectores que sostienen la suba, lo que en términos de un economista sería una base más diversificada y, en teoría, menos expuesta a los vaivenes de un solo negocio.

Aun así, Vaca Muerta atraviesa buena parte de esa historia, aunque de manera indirecta: la provincia se volvió una pieza clave en la logística de salida del petróleo y el gas que se extraen en la cuenca neuquina. El proyecto más visible es el oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), que ya emplea a más de 1.500 trabajadores en distintos frentes de obra dentro de Río Negro, con un dato que las autoridades locales destacan especialmente: ocho de cada diez de esos puestos son ocupados por mano de obra rionegrina.