Insólito: manejaba con 2,06 gramos de alcohol en sangre y le echó la culpa a un medicamento
En la madrugada del pasado martes, en Trelew, un inusual incidente dejó al personal de tráfico perplejo. Durante un rutinario control vehicular, un hombre de 69 años fue sometido a un test de alcoholemia que resultó positivo, alcanzando la preocupante cifra de 2.06 gramos de alcohol por litro de sangre. Lo que siguió a continuación fue, por decir lo menos, peculiar.
Cuando los agentes encargados del control, tras detectar signos de posible intoxicación, preguntaron al conductor sobre su ingesta de bebidas alcohólicas, este ofreció una insólita defensa. "Fue un remedio", fueron las palabras exactas que utilizó para justificar su estado, afirmando serenamente que se encontraba bajo los efectos de una prescripción médica y no de una noche de consumos etílicos. Sin embargo, esta excusa se vino abajo ante la exactitud indiscutible del alcoholímetro digital empleado durante la prueba.
El uso de equipos técnicos de alta precisión permitió comprobar que el nivel de alcohol en el organismo del individuo superaba más de cuatro veces el límite tolerado por las normativas locales. Este nivel de alcohol en sangre, además de ultrapasar los límites legales, demuestra una irresponsabilidad alarmante al volante, mientras prevalece la incertidumbre sobre los detalles del supuesto "remedio" mencionado por el infractor.

A raíz de estos resultados, los funcionarios encargados activaron de inmediato los protocolos pertinentes. Después de labrar las actas de infracción correspondientes, procedieron a la retención preventiva del vehículo y al secuestro de la licencia de conducir del infractor. "Conducir bajo la influencia del alcohol no solo constituye un acto de negligencia, sino que aumenta drásticamente las probabilidades de accidentes viales", destacó la Agencia Nacional de Seguridad Vial en una declaración pública posterior al incidente.
En Chubut, desde el 2020, está vigente una normativa de tolerancia cero para el alcohol en la conducción.
El conductor implicado no solo se enfrenta a la pérdida temporal de su derecho a conducir, sino también a una considerable sanción económica, que incluye una multa que sobrepasa los 5 millones de pesos argentinos. Además, deberá someterse y aprobar un curso de educación vial antes de siquiera considerar la recuperación de su licencia.