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10/01/2026

VIDEO: un ministro salvó a dos turistas que habían quedado atrapadas en un arroyo desbordado

Juan Álvarez Pinto, a cargo de la cartera de Turismo de San Luis, advirtió la emergencia mientras recorría la zona en bicicleta.

El paisaje idílico del arroyo de Los Molles en San Luis fue abruptamente alterado ayer por la tarde cuando la naturaleza mostró su implacable poder. La crecida arrepentida de un arroyo transformó la paz del lugar en un escenario de angustia para dos turistas atrapados. La respuesta inesperada vino en forma de un protagonista poco probable: el ministro de Turismo y Cultura de San Luis, Juan Álvarez Pinto.

Álvarez Pinto, quien estaba realizando su rutina matutina de ciclismo, se encontró inusitadamente en una situación de emergencia cuando una súbita tormenta azotó la región. Equipado solo con su bicicleta, casco y ropa deportiva, no dudó en enfundarse el papel de héroe. Mientras las redes sociales comenzaban a circular su imagen en el arroyo, él estaba ya en la misión de acudir en auxilio de las dos mujeres asustadas.

La crecida fue consecuencia de fuertes precipitaciones en las sierras, alarmando a quienes disfrutaban del paraje. Las turistas, arrastradas por el temor, no podían continuar ni regresar debido al violento flujo del agua. La más vulnerable de ellas había quedado con una pierna atrapada entre las rocas.

Álvarez Pinto con calma se dirigió al lugar exacto, guiado por su intuición y familiaridad con la geografía local. Brindando instrucciones firmes y calma a las mujeres atrapadas bajo la creciente amenaza, consiguió que ambas lograran regresar sanas y salvas.

Después del episodio, el ministro narró su experiencia: "Vi el arroyo crecer desde que pedaleaba cerca de El Talar. Parecía inofensivo al principio, pero en minutos se tornó peligroso", explicó. Consciente de lo rápido que se podía agravar la situación, tomó la determinación de actuar, consciente de que "la corriente casi seguro se las iba a llevar".

A pesar de estos riesgos, y el hecho de que la bandera roja en el campamento alertaba del peligro, algunos seguían desafiando al cauce. Las lluvias trajeron corrientes despiadadas desde las montañas, dejando clara la necesidad de extremar la precaución.

El suceso recalca el papel crucial de una vigilancia constante en estos escenarios naturales. Organismos como los Bomberos Voluntarios de la zona multiplicaron los avisos de prevención, enfatizando las varas señales visibles para desconfiar, como la turbidez o espuma en el agua, que preceden a escaladas peligrosas del caudal.