Murió Robert Redford: el adiós a una leyenda del cine
El mundo del cine se encuentra en duelo tras la pérdida de Robert Redford, una de las figuras más emblemáticas de Hollywood. Con 89 años, el renombrado actor, director y promotor del cine independiente dijo adiós en la madrugada de este martes, dejando un legado imborrable en la historia del séptimo arte. Su deceso ocurrió tranquilo, mientras dormía en su hogar en Utah, según informó Cindi Berger, representante de la agencia Rogers & Cowan PMK.
Desde sus humildes inicios en Santa Mónica, California, hasta ver su nombre iluminado en las marquesinas de los teatros, la vida de Robert Redford fue un viaje lleno de éxitos y momentos de superación. Nacer el 18 de agosto de 1936 en el seno de una familia modesta le otorgó una perspectiva de vida sencilla pero aspiracional. Su infancia estuvo marcada por dos motores que impulsaron su creatividad y determinación: el béisbol y el arte, pasiones heredadas de su padre.
La juventud de Redford estuvo plagada de desafíos personales, incluido el superar las secuelas de la poliomielitis mediante deportes como el tenis y la natación, actividades que le proporcionaron disciplina y determinación. Aunque un futuro prometedor en los deportes le abrió las puertas de la universidad con una beca, su inquieto espíritu lo llevó a Europa, donde desarrollaría su pasión por las artes, ganándose la vida con el dibujo antes de regresar a Estados Unidos para consagrarse como actor.

El salto definitivo al estrellato lo dio junto al legendario Marlon Brando en 'La jauría humana' de Arthur Penn en 1966. Películas icónicas como 'Butch Cassidy', en pareja con Paul Newman, lo afirmaron como uno de los íconos más populares del cine. La longeva carrera de Redford también destacaría por la fundación del Festival de Sundance en 1980, un faro cultural que avala y entusiasma a los cineastas emergentes de todo el mundo.
Su vida personal, marcada por la discreción, soportó tragedias indescriptibles, como la pérdida de sus hijos Scott y James. Sin embargo, Redford encontró consuelo en su esposa Sibylle Szaggars, así como en su labor y activismo social por causas medioambientales. Este espíritu inquebrantable, tanto en la pantalla como fuera de ella, fue celebrado y reconocido mundialmente, otorgándole condecoraciones como el prestigioso título de Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés.