A 56 años del Cipolletazo: recordaron la gesta que defendió la democracia
Este viernes 12 de septiembre, en la esquina de Yrigoyen y Villegas, se realizó el acto por el 56° aniversario del Cipolletazo. La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, junto a vecinos y referentes locales.
En el acto entregaron reconocimientos a vecinos que fueron parte de aquel proceso y que ya no están presentes. Sebastián París recibió, en nombre de su padre Eduardo París, una placa por su participación en la defensa de la democracia.
“Hasta el último momento luchó por un mundo mejor, más solidario. Un baluarte del amor. Ojalá quede eso en la memoria”, expresó Sebastián. Eduardo París, exconcejal y ciudadano ilustre, puso el cuerpo para sostener sus convicciones en medio de un contexto represivo. Fue además víctima de la dictadura y un referente de la lucha por los Derechos Humanos en la región.
El intendente Rodrigo Buteler, quien estuvo presente, remarcó que el Cipolletazo “es una de las acciones más importantes de la historia de la ciudad en defensa de la democracia”.
“Para quienes nacimos en democracia, el sistema democrático es el bien más preciado que tenemos. La defensa de una autoridad elegida por el pueblo que se dio en 1969 es un ejemplo que debemos recordar siempre. La democracia hoy no se discute, y en Cipolletti sabemos bien lo que significa cuidarla”, afirmó.
La identidad y el sentido de pertenencia de Cipolletti se forjaron en aquel episodio: “Sin ese embate contra un gobierno no democrático, nuestra ciudad no sería la que es hoy. El Cipolletazo es, después de la fundación, el momento histórico más importante de nuestra historia”.
En 1969, bajo la dictadura de Onganía, el intendente de Cipolletti, Julio Dante Salto, se opuso a un proyecto vial impulsado por el gobierno militar de Río Negro que buscaba desviar el transporte de cargas para beneficiar a General Roca, dejando a Cipolletti fuera de la principal ruta comercial.
Su postura pública desató un conflicto con el interventor provincial, general Figueroa Bunge, que decretó su destitución el 11 de septiembre.
El 12 de septiembre, cuando enviados del gobernador llegaron para removerlo, la comunidad cipoleña reaccionó con una movilización masiva: comercios cerrados, barricadas en las calles y la expulsión de los funcionarios provinciales. La presión popular obligó a dar marcha atrás y, aunque Salto debió renunciar días después para evitar más violencia, logró imponer a su sucesor, Alfredo Chertrudi.