Vélez se coronó campeón de la Supercopa Argentina tras vencer a Central Córdoba
La pasión del fútbol argentino se desbordó nuevamente con la victoria de Vélez Sarsfield en la Supercopa Argentina. Este enfrentamiento, que tuvo lugar en el mítico estadio de Rosario Central, fue testigo de un emocionante duelo entre el equipo comandado por Guillermo Barros Schelotto y el aguerrido Central Córdoba de Santiago del Estero.
El esperado encuentro comenzó con un primer tiempo donde ambos cuadros mostraron su calidad futbolística. Central Córdoba, con sus esperanzas intactas, reclamó con vehemencia un penal tras una mano en el área rival, pero el árbitro desestimó la petición. Por su parte, el arquero Alan Aguerre se transformó en la muralla del equipo santiagueño al salvar un cabezazo certero de Braian Romero que llevaba destino de gol. Fue un período inicial donde la lucha férrea se dio en ambas áreas, aunque la falta de puntería dejó el marcador en blanco hasta que sonó el silbato anunciando el entretiempo.
El desarrollo del partido tomó otro rumbo en el segundo tiempo. Apenas comenzados los minutos decisivos, Maher Carrizo se erigió como el arma creativa de Vélez al ejecutar un tiro libre que encontró, como un imán, la cabeza de Jano Gordon. El defensor, con un potente frentazo, desató la alegría en el banco velezano al inaugurar el marcador y llevó al "Fortín" a tomar el control estratégico del cotejo.

Obligado a buscar la paridad, Central Córdoba se encontró con un muro infranqueable. A pesar de sus intentos por revertir la situación, los dirigidos por Barros Schelotto lograron neutralizar cada avance con serenidad y astucia. Y fue en los momentos finales cuando el entrenador capitalizó la astuta planificación táctica, guiada hacia la resistencia y el contragolpe, estrategia que confirmó su eficacia con un nuevo gol de Gordon a minutos del cierre, sellando una victoria incuestionable.
Este triunfo marcó el segundo título del año para Vélez, luego de haberse coronado campeón previamente en la Supercopa Internacional al vencer a Estudiantes de La Plata. Así, el club de Liniers continúa sumando laureles, reafirmando su solidez en los torneos definitorios a partido único.
Por el lado de Central Córdoba, la derrota no solo truncó sus aspiraciones de consagración, sino que también dejó lecciones que seguramente serán parte de una futura reconstrucción. Su desempeño inicial prometía un resultado equilibrado, pero la resistencia del rival y la brillante actuación de Gordon terminaron definiendo el destino del trofeo.
Al finalizar el encuentro, una escena de júbilo y esperanza se vivió con el capitán de Vélez levantando el trofeo frente a una multitud de seguidores emocionados, en el Gigante de Arroyito. Esta conquista no solo deja un hito en la historia reciente del club, sino que posiciona a Vélez Sarsfield como un serio contendiente en el firmamento del fútbol argentino, decidido a recobrar su sitio entre los grandes de la competición.