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UNA DE LAS PEORES TEMPORADAS

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28/07/2025

Turismo en crisis: fuerte caída en las vacaciones de invierno

Ciudades como Mar del Plata, Bariloche o Mendoza, que siempre tuvieron buenas vacaciones de invierno, están viviendo una verdadera catástrofe en este receso invernal.

En un sorprendente giro, la industria turística enfrenta uno de sus momentos más críticos en años recientes debido a la grave recesión económica que impacta al país. Afectadas por este contexto, las ciudades icónicas como Mar del Plata, Bariloche y Mendoza experimentan una drástica caída durante la temporada vacacional invernal.

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Los números son inquietantes y marcan una tendencia preocupante para el empresariado local y las comunidades que dependen del turismo como fuente principal de ingresos.

Las tradicionales escapadas de invierno han visto una disminución notoria en el número de visitantes. No es solo la afluencia de turistas la que está en declive, sino que aquellos que llegan muestran un comportamiento de consumo extremadamente cauteloso, optando por experiencias económicas, y replanteándose cada gasto, desde la elección de restaurantes hasta las compras de recuerdos.

Especialmente alarmante es la situación de Mar del Plata, un destino emblemático que, históricamente, ha sido un imán para el turismo de invierno. La ciudad muestra una escasa ocupación hotelera que apenas toca el 30% en la etapa inicial de las vacaciones, un número decisivamente inferior al esperado y al promedio registrado durante años anteriores. La tendencia parece opaca, con hoteles en la Ciudad Feliz eligiendo cerrar sus puertas para evitar pérdidas estrepitosas.

Por otro lado, basta mirar a Mendoza y Bariloche para entender la magnitud del impacto económico. En Mendoza, la conocida ausencia del polvo blanco ahuyentó a los aficionados del esquí, resultando en una caída del 50% en las reservas hoteleras con respecto al pasado año. La self-made atractivo invernal se desvanece rápidamente bajo el calor de problemas socioeconómicos complejos.

Sorprendentemente, las Cataratas del Iguazú emergen como una excepción brillante en este panorama sombrío, manteniendo una considerable ocupación y consumo.

Sin embargo, el microclima favorable de esta atracción natural es insuficiente para contrarrestar la caída generalizada que avizora extenderse al verano de 2026. Mientras algunos lugares batallan para levantarse, las expectativas futuras crean un clima de incertidumbre en toda la industria turística nacional.