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10/07/2025

Juicio: empleado judicial intervino el teléfono de su esposa y de un presunto amante

Sospechaba de la infidelidad de su pareja.

En un sorpresivo caso judicial que ha capturado la atención de la provincia de Corrientes, el ex secretario judicial Pablo Carlos Molina está bajo juicio por intervenir de manera ilegal los teléfonos celulares pertenecientes a su esposa y a un supuesto amante. Este polémico acto se logró mediante la inclusión de estas líneas dentro de un expediente relacionado con drogas, una figura habitual en las prácticas ilícitas de espionaje. 

Con el juicio llegando a su clímax, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes se encuentra deliberando sobre las acusaciones presentadas por los fiscales federales Carlos Schaefer y Martín Uriona, quienes reclaman una severa pena de cinco años de prisión para Molina, además de solicitar su inhabilitación absoluta y especial, que extendería la prohibición el doble del tiempo de la condena. Esta demanda surge tras identificarse delitos de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica en concurso real, señal de una grave trasgresión ética dentro del sistema judicial.

 

 

Lo que confiere un particular interés a este caso en Corrientes es la similitud con un reciente escándalo descubierto en Rosario, donde el exfiscal adjunto Fernando Rodrigo fue encontrado culpable de manipular exposiciones judiciales en su favor. Concretamente, Rodrigo había espiado a su expareja y a otros cercanos a ella, incluyendo sus contactos telefónicos en causas criminales inexistentes. Este tipo de actuaciones comprometen la integridad del servicio público y subrayan una falla sistemática dentro de ciertas jurisdicciones judiciales del país.

En Rosario, Rodrigo terminó aceptando una pena de tres años de prisión condicional tras el reconocimiento de peculado y falsedad ideológica. Aunque es considerable, esta condena fue resultado de un juicio abreviado que evitó el procedimiento oral donde enfrentaba una posible pena mayor. Estas comparaciones subrayan la necesidad de fortalecer los mecanismos internos que eviten el uso indebido del poder ejecutivo por parte de funcionarios judiciales malintencionados.

A medida que las audiencias finales se desarrollan, con la atención pública creciendo, futuros pasos judiciales podrían ajustarse al mayor interés mediático y la presión social. La latente expectativa es que este juicio establezca un precedente que coadyuve a eliminar prácticas corruptas dentro de los sistemas judiciales regionales, fomentando políticas más transparentes y efectivas en un intento por recuperar la fe de la ciudadanía en el aparato de justicia en Argentina.