EN EL MEDIO DE UNA FUERTE OLA POLAR
Los trabajadores del Garrahan denunciaron que no hay calefacción en el hospital
En un nuevo episodio de descontento social, los trabajadores del Hospital Garrahan han alzado nuevamente su voz para denunciar las prolongadas carencias estructurales que afectan directamente a la atención médica de miles de niños. La escalada de tensiones se debe a un problema crítico: la falta de calefacción en uno de los sectores esenciales del hospital en medio de una ola de frío polar.
La Asociación de Profesionales y Técnicos, encabezada por Norma Lezana, ha señalado insistentemente que el presupuesto para el mantenimiento del hospital ha sido drásticamente reducido. Esto, según el personal médico, es una muestra de las graves deficiencias y la "desatención estructural" que están obligados a enfrentar diariamente.
El meollo del asunto parece centrarse en un ajuste presupuestario impuesto desde las autoridades nacionales. El gobierno de Javier Milei ha sido acusado de estar desconectado de las vicisitudes cotidianas que enfrentan quienes trabajan en la atención sanitaria pediátrica de vanguardia.
La falta de representación gubernamental en reuniones cruciales para abordar estos temas ha escalado las tensiones. "El Gobierno nos ha soltado la mano", aseveró Lezana en declaraciones que subrayan un ambiente de hostilidad y falta de compromiso.
La marcha federal planeada para el 17 de julio, que culminará en Plaza de Mayo, es solo un ejemplo de cómo los trabajadores y muchas familias afectadas planean manifestar su descontento con las políticas de salud actuales. Mientras tanto, el diálogo parece haber colapsado tras varios intentos fallidos de llegar a un acuerdo durante las audiencias convocadas por la Secretaría de Trabajo.
ALEA Garrahan, a través de su secretario general Alejandro Lipcovich, alertó sobre el agravamiento de la crisis, sugiriendo que la política actual favorece un "vaciamiento" institucional en lugar de soluciones efectivas. La resistencia de las autoridades a discutir medidas concretas y los múltiples intentos fallidos de negociación no han hecho sino incrementar la desconfianza entre el personal y el gobierno.
Según Lipcovich, el énfasis gubernamental en el "congelamiento salarial" solo contribuye a echar más leña al fuego en una situación ya de por sí crítica.