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SALUD

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24/04/2025

Crecen los casos de ACV en adultos jóvenes y mujeres: ¿cuáles son las causas?

Dos grandes estudios recientes reflejan esta tendencia y se suman a la evidencia científica de los últimos años, al destacar no sólo el aumento en la cantidad de casos, sino también en la mortalidad asociada a esta patología.

Dos investigaciones, publicadas en The Lancet y en la revista de la Asociación Americana del Corazón, revelaron un incremento de casos de ACV en ese sector de la población. Los factores de riesgo no controlados como el estrés, la diabetes e hipertensión junto a la contaminación ambiental están entre las principales razones.

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En los últimos años, el accidente cerebrovascular (ACV), o ictus, dejó de ser una preocupación exclusiva de la población mayor de 60 años para convertirse en una realidad que afecta cada vez más a adultos jóvenes y mujeres a nivel global. Los estudios, que abarcan un amplio espectro geográfico, destacan una preocupación por la creciente tasa de incidencias especialmente entre las mujeres y personas menores de 50 años.

Según un estudio de The Lancet Regional Health–Americas, entre 1990 y 2021 se registró una disminución de tasas ajustadas por edad. Sin embargo, desde 2015, estas tendencias han cambiado, con un aumento en la incidencia y una desaceleración en la reducción de la mortalidad, principalmente entre los sectores más jóvenes.
Expertos como el neurólogo Sebastián Ameriso han descrito que las causas son múltiples, identificando tanto una mejor detección de estas patologías gracias a avances en tecnologías médicas como un incremento en la prevalencia de factores como hipertensión, diabetes, y estrés en la población joven.

No obstante, determinantes sociales y ambientales también juegan un papel crítico. Las disparidades socioeconómicas significativas influyen en la variabilidad de la incidencia de ACVs a nivel regional, subrayando la necesidad de estudios más profundos.

Según el neurólogo Matías Alet, también parte del equipo de investigación, la incidencia incrementada en mujeres se ve agravada por una historia de subdiagnóstico, alineando una realidad marginada entre géneros. Históricamente, los síntomas en mujeres son a menudo subestimados, lo que lleva a subiestimar el riesgo verdadero que representan estos eventos para este grupo demográfico. Este fenómeno contribuye a una carga desproporcionada de mortalidad y discapacidad en países de economías emergentes y desarrollo intermedio, según los hallazgos recientes.

“En 2021, el ACV se ubicó entre las tres principales causas de muerte, junto con COVID-19 y la cardiopatía isquémica. Durante la pandemia, la mortalidad por ACV se mantuvo estable, pero ha habido un aumento en el número absoluto de casos y años vividos con discapacidad, lo que resalta la necesidad de fortalecer los servicios de salud”, precisó Alet.

Este cambiante panorama subraya una urgencia a nivel global por una mejor educación y sensibilización tanto en actores médicos como en la población en general. Las causas no tradicionales, como ciertos tipos de migrañas entre otros, están emergiendo como riesgos potenciales en la etiología del ACV entre adultos jóvenes, muchos de los cuales no presentan antecedentes de riesgo cardiovascular. En consecuencia, la personalización del estudio de riesgos y tratamientos basados en nuevos paneles diagnósticos y de estratificación podrían ser esenciales para contrarrestar este alarmante desarrollo.