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SALUD

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26/02/2025

Cómo impacta la radiación de los celulares en el cerebro

El avance tecnológico ha facilitado la conectividad global, pero también ha despertado preocupaciones.

La acelerada evolución de la tecnología ha permitido una conectividad sin precedentes en la historia de la humanidad, trayendo consigo una serie de beneficios pero también nuevas inquietudes respecto a su consecuencia en la salud humana. Entre estos avances, los teléfonos móviles se han convertido en un compañero inseparable para la mayoría de las personas en el mundo, causando que el uso de este dispositivo se dispare de manera sostenida en las últimas décadas.

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Paralelamente, ha emergido un debate sobre los potenciales riesgos para la salud que conlleva el uso prolongado de estos dispositivos, en particular, el riesgo derivado de la exposición a su radiación. La radiación emitida por los móviles, específicamente la radiación de radiofrecuencia (RF), ha estado en el centro de diversos estudios. Tal como se detalla en reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la radiación RF es un tipo de energía electromagnética de baja frecuencia.
A diferencia de la radiación ionizante emitida por los rayos X, la radiación RF es de tipo no ionizante, lo que indica que carece de la energía necesaria para dañar irreversiblemente el ADN de las células humanas.

No obstante, la preocupación de los expertos en salud se centra en la posibilidad de que el uso a largo plazo y cercano a la cabeza genere un aumento de temperatura en los tejidos cerebrales, a través de la absorción de energía de radiofrecuencia.
Aunque aún no existe una evidencia concluyente sobre este posible riesgo, estudios experimentales, como aquellos que miden la actividad cerebral a través de electroencefalogramas, han mostrado que la radiación RF podría inducir cambios en la función eléctrica del cerebro humano. Además, hay sugerencias limitadas de que pueda haber una relación, aunque no definida claramente, con el desarrollo de tumores cerebrales a pesar de que la mayoría de estudios epidemiológicos no han confirmado tal asociación.

Ante estas incertidumbres, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha catalogado la radiación de los celulares en el Grupo 2B, que se traduce como "posiblemente carcinogénico para los humanos" debido a la evidencia limitada en las personas. Sin embargo, debido a la posición precautoria que suelen adoptar organizaciones como la OMS, se han emitido recomendaciones para minimizar la exposición al teléfono móvil.

Estas medidas promueven, por ejemplo, el uso de auriculares o altavoces para evitar el contacto directo del teléfono con la cabeza, además de recomendar la reducción del tiempo de duración de las llamadas y cambiar de oído regularmente para conversar. Igualmente, sugieren que se privilegie el envío de mensajes de texto en vez de las llamadas directas, y se evite el uso del móvil cuando la señal es débil, ya que en estos escenarios el aparato aumenta la emisión de radiación con el fin de establecer conexión a la red.