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19/12/2024

Doble femicidio: el lunes 30 sería la audiencia de cesura contra Espinoza; le corresponde prisión perpetua

Horacio “Coni” Espinoza ya fue encontrado culpable de asesinar Lidia Tapia y Stella Maris Natalini. Debido a los agravantes del caso, esa es la única pena posible según el Código Penal.
Antes de fin de año se conocerá la pena que le corresponde a "Coni" Espinoza por el doble femicidio. No habrá sorpresas: el Código Penal establece prisión perpetua. Foto: Cipo360.
Antes de fin de año se conocerá la pena que le corresponde a "Coni" Espinoza por el doble femicidio. No habrá sorpresas: el Código Penal establece prisión perpetua. Foto: Cipo360.

La Oficina Judicial está buscando una alternativa para realizar la audiencia de cesura contra el doble femicida Horacio “Coni” Espinoza antes de fin de año. Y la fecha más probable, teniendo en cuenta la necesidad de coordinar agendas, es la del lunes 30 de diciembre. La intención que se advierte en los juzgados es concluir el tema antes de la Feria Judicial de enero.

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Ayer se realizó la audiencia de juicio abreviado, en la que Espinoza reconoció los dos crímenes; y con la carga de pruebas presentadas por la Fiscalía, fue encontrado culpable de los asesinatos de Stella Maris Natalini, de 62 años; y de su madre, Lidia Tapia, de 86. Ambas mujeres eran además sus vecinas en el barrio de las 432 Viviendas.

En esta segunda etapa, el Tribunal colegiado que preside Alejandra Berenguer, junto a Marcelo Gómez y Guillermo Baquero Lazcano, debe analizar las pruebas presentadas por la fiscalía y la propia confesión del doble femicida para elaborar una sentencia. Los tres agravantes sostenidos por la fiscalía durante el proceso, y que no fueron objetados por la defensa, llevan a un único camino posible: corresponde una condena a prisión perpetua.

El Código Penal argentino establece que los homicidios cometidos en ocasión de “críminis causa” (para facilitar u ocultar otro delito); con alevosía (cuando se intenta asegurar la indefensión de la víctima), y femicidio (en este caso, elegir a la víctima por su condición de mujer), se castiga con prisión perpetua.

“Si tuviéramos un sistema penal como el de Estados Unidos, este caso se castigaría con tres penas de prisión perpetua; en Argentina no se suman de esa manera”, explicó un penalista.

Los jueces Berenguer (centro), Gómez y Baquero Lazcano no tienen margen para la condena: el Código Penal establece prisión perpetua. Foto: Cipo360

 

Los jueces no tienen posibilidades de encontrar atenuantes; ni se encontrarán con nueva prueba ni testigos extras en la segunda etapa. Ya tienen una confesión; y una serie de circunstancias que encajan en las aseveraciones realizadas por Espinoza. No tuvieron muchas dudas a la hora de declararlo culpable. Para la cesura deben formalizar las argumentaciones que los llevan a determinar la condena.

Un detalle a tener en cuenta a la hora de fijar la fecha para la audiencia es que Marcelo Caraballo, el defensor oficial de Espinoza, es también el abogado de Néstor Cau, uno de los imputados por el secuestro y asesinato de Otoño Uriarte. Y por ese caso resonante, tiene dos audiencias ya fijadas previamente: la del lunes 23, con la presentación de los testigos de descargo; y el jueves 26, con los alegatos finales. De esta manera, la única fecha “libre” es la del lunes 30.

El violento asesinato de Stella Maris Natalini y Lidia Tapia se produjo el jueves 12 de diciembre, a las 8 de la mañana, en su departamento de las 432 Viviendas. Espinoza, un vecino que vivía en el mismo monoblock, llamó para avisarles de alguna situación y aprovechó para asesinarlas. Según su propia confesión, buscaba dinero para pagar una deuda que tenía con el Consorcio del barrio por los servicios.

Los investigadores encontraron un recibo de extracción de dinero por 370.000 pesos, que habrían sido sustraídos por Espinoza. Una parte de esa suma, 313.000 pesos, las utilizó la cancelar esa exigencia. En el lugar también se encontró una huella dactilar que correspondía al femicida; y una huella de un calzado sobre una mancha de sangre, que se correspondía con una zapatilla secuestrada en su domicilio.