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18/12/2024

Doble femicidio: por qué fue críminis causa y con alevosía

Una vez que el asesino ingresó al departamento, las víctimas no tenían escapatoria.
El mismo diseño de los departamentos lo convirtieron en una trampa mortal para las dos mujeres. No tenían cómo escapar del ataque. Foto: archivo.
El mismo diseño de los departamentos lo convirtieron en una trampa mortal para las dos mujeres. No tenían cómo escapar del ataque. Foto: archivo.

El asesinato de Stella Maris Natalini y su madre, Lidia Tapia, en su departamento de las 432 Viviendas, tuvo tres agravantes: por haberse cometido con alevosía; por ser “criminis causa” y por calificarse de “femicidio”. Cada una de ellas, por separado, alcanzaría para una condena a prisión perpetua.

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Su asesino, Horacio Espinoza, dijo en el juicio que fue un hecho que “se me fue de las manos”. Difícil de creer: de su propio relato surge cómo atacó a cada una de sus víctimas. A una, en el living; a otra, en el pasillo. “Criminis causa” es una figura que define cuando un crimen se comete para poder ejecutar otro; o para quedar impune. Cualquiera de las dos le cabe: fue a matarlas para poder robar; las mató para que no lo identifiquen ni lo denuncien.

La segunda figura fue la de la “alevosía”: cuando el criminal arma el escenario para poder perpetrar un hecho sin que las víctimas puedan defenderse o recibir ayuda de afuera. Los fiscales se concentraron en la manifiesta diferencia de poder entre el victimario, un hombre mucho más joven y corpulento, sobre las dos mujeres adultas mayores. Una, con una dificultad para caminar debido a una luxación crónica de cadera.

El asesino tenía preparado un plan, que comenzaba por el asesinato de las mujeres. Foto: archivo.

 

Pero se podría agregar una más: los departamentos de los complejos de monobloks son todos iguales. Cada módulo tiene tres pisos; y cada piso tiene cuatro unidades habitacionales. Se accede por una escalera interna.

Los departamentos tienen un único acceso: desde el hall, por una puerta que da hacia el living comedor. A un costado, la cocina, que es muy pequeña. Desde el living se accede a un corredor que da a los dormitorios; y al fondo, el baño. Desde el momento en que ingresó, las mujeres no tenían escapatoria posible.

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A Stella, de 62 años, la atacó cuando estaba de espaldas, abriendo la persiana. A Lidia, cuando se desplazaba por el pasillo estrecho, alarmada por un ruido que le llamó la atención.

El otro agravante es la del femicidio. El fiscal jefe, Santiago Márquez Gauna, hizo una larga justificación de esta calificación: según los autores que se citó, femicidio no es sólo cuando hay una relación sentimental de por medio, sino también cuando se elige como víctima a una mujer por ser más débil. “Como en este caso”, remarcó.