El Gobierno proyecta aumentar la inversión pública en 2026
El panorama de inversión pública en Argentina de cara al año 2026 ha capturado la atención de economistas, políticos y la ciudadanía en general. Con una proyección de $3,7 billones destinados al Plan Nacional de Inversión Pública, el Gobierno ha delineado sus prioridades para el futuro cercano, enfocándose considerablemente en un sector históricamente deficitario: el ferroviario. A raíz de los accidentes en los ferrocarriles en los últimos años, el Gobierno ha puesto en marcha una iniciativa sin precedentes para revitalizar y modernizar las vías del país.
Las discutidas reformas ferroviarias surgen tras un decreto de emergencia emitido en respuesta a un trágico accidente en Palermo en 2024. Este punto de inflexión impulsó las prioridades de inversión hacia un reordenamiento significativo de las vías y sistemas de trenes nacionales. El plan es ambicioso, sumando $573.370 millones para fortalecer la infraestructura ferroviaria, una medida que algunos críticos consideran una sorpresa dado el discurso privatizador de la actual administración.
El documento oficial que detalla el Plan Nacional destaca no solo estos montos significativos para los trenes, sino también revela proyectos que impulsarán otros sectores como la generación de energía y la defensa nacional. Las vías de la Compañía de Ferrocarril Administradora de Infraestructura Ferroviaria, junto a las de la Sociedad Operadora Ferroviaria, son cimientos de estos proyectos transformadores. Un énfasis considerable se ha puesto en la electrificación y renovación del servicio del Ferrocarril Roca, crucial para miles de pasajeros diarios.
El pulso inversor del gobierno no termina con los trenes. En el ámbito de la defensa y la energía, las cifras no son menos formidables. Cerca de $230.996 millones se están dirigiendo a aviones caza multirrol, y más de $400.000 millones están destinados a revitalizar la ya histórica Central Nuclear Atucha I. Significativamente, las intervenciones en defensa y energía también rozan niveles intactos de alta inversión comparativa, impulsando el desarrollo estratégico de iniciativas tan esenciales como energías hidroeléctricas y la repotencialización logística.
Lo que resulta evidente con este aumento presupuestario es un enfoque decidido para alterar el panorama legislativo de inversión pública. La visión del Gobierno de concentrarse en una mezcla diversificada de herramientas industriales y logísticas resalta una necesidad emergente de abordar zonas críticas de infraestructura que no pueden esperar más.
Con Argentina avanzada ya en el camino distinto hacia sus elecciones de gasto, resta saber cómo estas transformaciones impactarán al país, y si las expectativas se cumplirán más allá del papel. Con regiones como la Pampeana llevándose la porción más significativa del gasto, impulsadas por su alta densidad poblacional y necesidades comerciales, el Plan de Inversión de 2026 será un documento observado con detalle.