El compromiso dejó su huella en las paredes del Nacional: alumnos de primer año renovaron y pintaron su aula
Las paredes de una de las aulas del histórico colegio secundario ubicado en barrio Belgrano ya no cuentan historias de desgaste, sino de trabajo en equipo, creatividad y compromiso gracias a la acción de un grupo de veinticinco chicos que, con apenas 13 y 14 años, decidieron que el lugar donde comparten cinco horas diarias merecía verse mejor. Fue así que en el marco de un proyecto institucional se pusieron manos a la obra.
La idea surgió a comienzos de año, en uno de los encuentros del Espacio de Vida Estudiantil (EVE), un momento de la semana en el que la escuela y los chicos acuerdan qué acciones llevar adelante y se da el puntapié para la participación activa de los estudiantes. Así fue como nació la propuesta de mejorar su salón de estudios. “Surgió arreglar el aula porque estaba fea”, confesó uno de los estudiantes al diario digital LCR. De este modo, comenzó un trabajo que transcendió los horarios de clases y sumó la colaboración de las familias.
“Nos enorgullece ver como estudiantes entre 13 y 14 años, con gran compromiso y acompañados por sus familias, lograron hacer esto. No teníamos fondos para que ellos pudieron organizar las ventas, peso eso no fue un impedimento”, manifestó la preceptora Carla Riffo.
La directora del colegio, Laura Amado, resaltó la importancia de esta experiencia: “Ellos se merecen todas las felicitaciones. Ojalá sea una iniciativa que se contagie en todo el colegio”. También destacó la iniciativa de la preceptora por haberse puesto el proyecto al hombro. Junto a los alumnos, también se resaltó la colaboración de la portera Jovita Ferrada.
Para que actualmente el aula de primer año del turno mañana se vea renovada, previamente los chicos organizaron y llevaron adelante ventas en la escuela para reunir el dinero necesario para pintura y los arreglos. Costó ponerse de acuerdo al principio, pero una vez en camino, las ganas superaron cualquier obstáculo. La preceptora, docentes, porteros, familias y hasta una profesora que no pertenece al colegio se sumaron al proyecto.
El aula pasó por todo un proceso: lijado, reparaciones y pintura fresca, todo en apenas tres días de intenso trabajo. “Me parece que es algo muy positivo, tanto para los chicos como para la institución”, dijo una mamá, orgullosa de ver a su hijo involucrado en algo tan constructivo.
“Muchas veces vemos las luchas de las instituciones para que el ministerio de Educación se encargue de arreglar y mejorar las instituciones, pero también sabemos que se hacen en tiempos muy largos. El hermoso trabajo de docentes y preceptores hizo posible que los chicos se hayan organizado y comprometido con el colegio”, agregó la mujer.
Lo más valioso quizás no fue solo la pintura nueva, sino lo que se construyó en el camino: alumnos que apenas se conocían y que trabajaron codo a codo, que descubrieron lo que pueden lograr juntos y que en conjunto dieron origen a un sentido de pertenencia que quedó plasmado en las paredes.
“Ahora solo queda disfrutar el trabajo que hicieron. Nos causa un gran orgullo ver cómo proyectan el recorrido en los 5 años y cómo dieron el primer paso para mejorar el espacio donde comparten todos los días 5 horas”, comentó la directora de la escuela a la hora de dar a conocer su satisfacción.
La renovación comenzó, pero todavía no termina ya que el paso siguiente es la colocación de las cortinas y los caños, motivo por el que la última venta se produjo el viernes. Como se trata de un espacio compartido con alumnos del turno tarde y nocturno, también se fomentará el cuidado compartido del espacio.
El orgullo que manifestó sentir la dire y la vice Vanesa Carranza al ver como por primera vez estudiantes que ingresan al secundario llevan adelante un proyecto así, fue compartido con los chicos. “Es nuestro primer año en el secundario y también sentimos orgullo de ver nuestra aula renovada, quedó un lindo espacio”, resumió uno de los estudiantes.