2025-07-29

Las Palmas: de centro de la movida nocturna regional a “lugar maldito”

El boliche llegó a Neuquén ante la imposibilidad de funcionar en la planta alta de la terminal de Regina. El declive del espacio se profundizó a partir de la desaparición del estudiante Sergio Ávalos, en 2003.

La decisión de la justicia federal de reimpulsar el juicio contra los presuntos autores de la desaparición y muerte de Sergio Ávalos volvió a poner en escena lo que significó el boliche “Las Palmas” a fines de los años ’90. Tuvo un crecimiento explosivo, se convirtió en la referencia de la movida nocturna regional, convocó a los grupos más representativos de la música tropical; y con la misma velocidad, su estrella se apagó hasta que cerró sus puertas definitivamente.

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El ascenso y caída de Las Palmas, recordó Cipo 360, está muy relacionada con la suerte y el impulso de su propietario, “un empresario de la noche” como le gustaba presentarse en aquellos años. Pedro Nardanone había llegado desde Villa Regina, después de librar un singular conflicto con la municipalidad por la construcción de la Terminal y el funcionamiento de un local bailable en la planta alta.

En Neuquén pudo cumplir con ese deseo. Compró un terreno con un local pequeño sobre la calle Primeros Pobladores y en diciembre de 1994 abría sus puertas. Especializado en la música “pachanguera”, su público inicial fueron los jóvenes de los barrios Sapere, Mariano Moreno, Confluencia y Belgrano. Pero a veces la historia se escribe con otros elementos.

Hubo un momento en que el género, por lo general limitado a un sector social, desbordó sus límites y comenzó a llegar a otro tipo de público. Grupos como Sombras, Malagata y Comanche; vocalistas como Daniel Agostini, Antonio Ríos y el más reconocido, Rodrigo, hicieron que esta movida se convirtiera en masiva.

Nardanone entendió el momento y se dedicó a expandir el negocio: adquirió casi todos los terrenos de la manzana, incorporó nuevos equipos de audios y luces, y amplió hasta el máximo posible el espacio bailable. Abría de jueves a domingo. “Cerramos a las siete para poder limpiar y baldear las veredas; no queremos que los chicos vean a los borrachos cuando pasan para ir a la escuela”, aseguraba a fines de los ‘90.

El empresario en persona controlaba la seguridad. Compró un sistema de cámaras “de circuito cerrado” y en una habitación supervisaba lo que acontecía en el boliche a través de las pantallas. Su esposa de esa época, Liliana Bonjour, se encargaba de las cajas. Todo quedaba en familia.

Pero con el éxito y el apogeo también llegaron otros problemas. En fuentes policiales se decía que Nardanone estaba perdiendo el control del boliche. En 2001, un joven murió cuando cayó de uno de los escenarios. Aparece Patricio Sesnich, que se convierte en el nuevo responsable de la seguridad de Las Palmas.

El punto de inflexión final se produjo durante la madrugada del 14 de junio de 2003. Sergio Ávalos, junto a unos amigos, fue a pasar la noche al boliche y nunca más se supo de él. Las imágenes tan prolijamente supervisadas por Nardanone, se desvanecieron. Un pacto de silencio envolvió el caso.

El empresario, junto a sus empleados, encabezó una marcha desde Las Palmas hasta la Universidad del Comahue, con el pretexto de sumarse al reclamo de justicia. La comunidad universitaria declinó el ofrecimiento y le pidió que hicieran su propio reclamo.

Hubo varios intentos por reabrir el espacio ubicado en uno de los accesos a Neuquén; la municipalidad le quitó la licencia comercial. Foto: archivo.

La desaparición forzada se convirtió en crimen de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptible. Por esa razón, más de tres décadas después el juez federal N°2 de Neuquén, Gustavo Villanueva, decidió procesar a más de 20 personas. Uno de ellos, Nardanone, como partícipe necesario. Y Sesnich, su ex yerno, como uno de los coautores del crimen.

¿Qué pasó con Sergio Ávalos?

Sergio Daniel Ávalos era un estudiante de 18 años de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), oriundo de Picún Leufú. Desapareció la madrugada del 14 de junio de 2003, después de haber ido con amigos al boliche Las Palmas, ubicado en el centro de la ciudad de Neuquén. Fue visto por última vez al salir del lugar, y desde entonces no se supo más nada de él.

Durante más de una década, la investigación estuvo estancada y bajo la órbita de la justicia provincial. Recién en 2014 el caso fue recaratulado como desaparición forzada y pasó al fuero federal, lo que evitó que prescribiera. A partir de ese momento comenzaron a surgir nuevas líneas de investigación y testimonios clave.

La hipótesis principal sostiene que Sergio fue golpeado por personal de seguridad del boliche.

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