2025-07-22

El consumo de carne en Argentina creció un 5,2% en el último año

Tras una fuerte caída en 2023, los argentinos volvieron a comer más carne.

La industria cárnica argentina ha experimentado reveses significativos en los últimos años. Durante 2024, un periodo de marcado declive en el consumo de carne, la Argentina tocó mínimos históricos. Sin embargo, a principios de 2025, se ha evidenciado un alentador repunte, aunque todavía permanece por debajo de los niveles históricos.

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) ha proporcionado cifras que reflejan una mejora en la producción de carne bovina, alcanzando 1,518 millones de toneladas res con hueso durante el primer semestre de 2025, lo cual equivale a un aumento del 1,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Paralelamente, las exportaciones de carne han disminuido un significativo 21,1%, debido principalmente a una caída en la demanda por parte de China. Este descenso en las exportaciones ha sido parcialmente compensado por un aumento en las ventas a otros mercados clave como Israel, Estados Unidos, Alemania, y los Países Bajos.

La variación en el mercado exterior combinada con el incremento en la producción ha favorecido un aumento del 11,8% en el consumo aparente de carne vacuna en relación al mismo periodo del año anterior. Es un logro que, a pesar de ser modesto, señala un paso en la dirección correcta después de la caída tendencial que el país había experimentado. En junio específicamente, el consumo per cápita anual alcanzó los 50,1 kilos, acercándose a un nivel más saludable establecido anteriormente en 2021.

El año precedente, el 2024, evidenció una de las caídas más sustanciales en consumo de carne bovina desde 1914. Este fenómeno ha estado sincronizado con un aumento muy notable en el consumo de carne de pollo, donde la diferencia en el precio ha desempeñado un papel crucial. Las evaluaciones del mercado demuestran que el pollo es significativamente más económico, promoviendo su popularidad sobre otras fuentes de proteínas, en especial entre los consumidores con presupuesto limitado.

 

 

El precio del asado y otros cortes de carne en comparación con el pollo pone en evidencia la presión económica sobre el consumidor. Por ejemplo, en promedio, el precio por kilo de asado es de $10.973 frente a los $3.709 por un pollo entero fresco. Este descubrimiento ha sido respaldado por informes de organizaciones como la USDA y la OMS, consolidando la imagen de Argentina como una de las naciones con un consumo elevado de proteína animal, específicamente pollo.

El comercio internacional también refleja tensiones que tocan indirectamente al mercado argentino. La política de aranceles de Estados Unidos bajo la administración Trump ha visto al país imponiendo un 76,4% sobre las importaciones de carne brasileña, alterando el fluir usual del comercio internacional. La competencia podría volverse más feroz para la Argentina si Brasil busca mercados alternativos tras una posible rebaja de acceso al mercado estadounidense.

Las negociaciones de Argentina con Estados Unidos para eliminar aranceles sobre el 80% de las exportaciones, sobre todo en carne bovina, ofrecen un rayo de esperanza. Tal desarrollo podría redirigir los cursos de flujo comercial que podrían resultar en nuevas oportunidades para exportadores argentinos, incentivando un tiempo de cierta prosperidad en una industria que todavía batalla por recuperar el paso.

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