BIENESTAR
No apto para supersticiosos: caminar para atrás propicia un envejecimiento saludable
En la constante búsqueda por mejorar nuestra salud y bienestar, ha surgido una práctica que, aunque pueda parecer insólita, está ganando popularidad: caminar hacia atrás. Lo que al principio puede parecer una tarea sencilla e incluso graciosa, alberga una serie de beneficios que han capturado la atención de investigadores y entusiastas de la salud por igual. Numerosos estudios sugieren que caminar de espaldas no sólo es una forma efectiva de ejercicio físico, sino también una actividad beneficial para el cerebro y el sistema nervioso.
La marcha hacia atrás o retro-walking, como se le conoce popularmente, está demostrando ser mucho más que un simple ejercicio de baja intensidad. A medida que profundizamos en los efectos de esta actividad en el cuerpo humano, observamos que caminar hacia atrás es un compendio de ventajas que van desde el fortalecimiento muscular hasta la mejora de las capacidades cognitivas y del equilibrio. Científicos han documentado que al cambiar el patrón usual de movimiento, ejercitamos los músculos y ampliamos el horizonte de nuestras habilidades motoras y mentales.
Un cambio en la biomecánica con impacto cerebral
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan hacer 150 minutos de actividad aeróbica a la semana. Así, una caminata diaria puede aportar diversos efectos positivos sin la necesidad de recurrir a un gimnasio.
“Sinceramente, creo que los mayores beneficios de caminar hacia atrás son la capacidad de cambiar la carga mecánica del cuerpo y de desafiar al cerebro y al sistema de equilibrio con una tarea novedosa”, explicó Nicole Haas, especialista clínica en ortopedia, en declaraciones a National Geographic.
Caminar para atrás: el origen de esta práctica
En relación a los orígenes, esta práctica se remonta a culturas orientales como la china y la japonesa. En el taoísmo y ciertas prácticas del budismo zen, caminar hacia atrás se usó como una forma de meditación en movimiento para cambiar la perspectiva y aumentar la atención plena. Desde el punto de vista físico, empezó a ganar popularidad en el siglo XX, cuando lo incluyeron en programas de ejercicio y rehabilitación ya que se descubrió que mejoraba el equilibrio, fortalecía los músculos y ayudaba a corregir la postura.
Por qué caminar para atrás es bueno para la salud: qué dice la ciencia
Durante el último tiempo, el interés científico por los movimientos no convencionales aumentó notablemente. Así, estudios demostraron que caminar para atrás modifica los patrones de carga en las articulaciones, lo que puede ser beneficioso para personas con dolor en las rodillas o problemas posturales.
Por ejemplo, una investigación publicada en el Journal of Biomechanics halló que caminar hacia atrás reduce el impacto en las articulaciones de la rodilla ya que requiere una menor flexión articular en el momento del contacto con el suelo.
En el ámbito neurológico y cognitivo, un estudio realizado por la Universidad de Roehampton, en el Reino Unido, mostró que caminar hacia atrás mejora la memoria episódica, es decir, la capacidad de recordar eventos específicos. Esto se debe a que estimula áreas del cerebro asociadas con la orientación espacial y la planificación motora.
Cuáles son los beneficios de caminar hacia atrás
* Ayudar a controlar el peso: a nivel energético, caminar hacia atrás demanda mucha energía. Según un estudio del European Journal of Applied Physiology, se estima que puede quemar entre un 30% y un 50% más calorías que caminar hacia adelante al mismo ritmo.
* Mejorar el sistema cardiorrespiratorio: un estudio publicado en la International Journal of Sports Medicine aseguró que caminar hacia atrás es bueno para el corazón.
* Mejorar la memoria: caminar hacia atrás podría ayudar a preservar los recuerdos con mayor facilidad, según una investigación en la revista Cognition.
* Tener mayor equilibrio y coordinación: un estudio del Journal of Biomechanics demostró que la marcha hacia atrás ayuda a mejorar la estabilidad dinámica.
* Fortalecer los músculos de las piernas: una investigación de Journal of Biomechanics mostró que en la caminata para atrás los músculos se fortalecen más que en la marcha hacia adel