UNA FORTUNA
Bullrich fue denunciada por gastar más de 56 mil millones de pesos en armas para reprimir
La controversia en torno a los gastos en seguridad del gobierno argentino ha alcanzado un nuevo pico tras las denuncias contra Patricia Bullrich, la Ministra de Seguridad, por sus exorbitantes inversiones en equipos para el control de manifestaciones. Con un total que ya supera los 56 mil millones de pesos, este desembolso incluye la adquisición de armamento, municiones, gases lacrimógenos, equipos antidisturbios y vehículos diseñados para reprimir la protesta social.
El diputado nacional Matías Molle de Unión por la Patria (UxP) fue el encargado de dar cuerpo a estas acusaciones, anunciando su intención de presentar un pedido formal de informes que dé luz sobre estos desproporcionados gastos. En declaraciones realizadas en una entrevista radial, Molle expresó su malestar por la falta de transparencia en la gestión de Bullrich, señalando que las respuestas obtenidas del ministerio suelen ser evasivas y poco concluyentes.
Molle subrayó la magnitud económica del aparato de seguridad al calificarlo como un "mercado multimillonario", tanto en Argentina como a nivel global. Atribuyó este exceso a una 'tara' emocional que, según él, Bullrich arrastra desde la administración de Mauricio Macri, especialmente tras las conocidas manifestaciones por la reforma jubilatoria, donde el control de las calles derivó en violentos enfrentamientos.
El impacto de estas decisiones políticas en la opinión pública no ha pasado desapercibido. Una investigación reciente llevada a cabo por la revista Contraeditorial destacó estos gastos desmesurados, poniendo el foco en las prácticas poco ortodoxas que estarían siendo empleadas para sofocar cualquier tipo de manifestación. El análisis sugiere que lejos de velar por la seguridad ciudadana, la estrategia del ministerio parece orientada a la disuasión a través del miedo y la represión.
Es así como el término 'casta' pudo haberse reinventado en torno a la figura de Bullrich, quien ha sobrevivido en la política adoptando roles de distinta índole a lo largo de su carrera. Molle no escatimó en comparaciones al indicar que la ministra actúa más como una enérgica agente de control de tránsito que como una encargada de la seguridad nacional, destacándose por un enfoque especialmente autoritario y agresivo. En sus palabras, los protocolos que promueve se encuentran "fuera de control y son irregulares", tal como se recalcó durante la entrevista.
Mientras el país atraviesa un período de ajustes económicos, el desproporcionado gasto en seguridad contrasta con otras áreas que requieren urgente atención.