2025-04-19

DÍA MUNDIAL DEL HÍGADO

Hígado graso, una enfermedad silenciosa que afecta al 30% de la población

Es una patología que avanza con rapidez, producto de los malos hábitos alimenticios.

En el Día Mundial del Hígado, este año bajo el lema “la comida es medicina”, recuerda que una dieta saludable es el primer paso para prevenir la afección del hígado graso, una enfermedad que aqueja a más del 30% de la población.

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El hígado graso es una de las enfermedades hepáticas más comunes y, a la vez, una de las más invisibles. Su prevalencia creció de forma alarmante en las últimas décadas, vinculada a factores como la obesidad, la diabetes tipo 2 y el consumo de alcohol.
En muchos casos, quienes padecen esta afección no presentan síntomas evidentes al inicio. Esto la convierte en una enfermedad difícil de detectar, haciendo que la prevención sea un paso esencial para proteger la salud hepática.

Las recomendaciones son claras: una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y granos integrales, complementada con un estilo de vida activo, puede marcar una gran diferencia.
Para evitar y tratar el hígado graso, los expertos insisten en limitar la ingesta de grasas saturadas y azúcares refinados.

En contraposición, recomiendan una dieta rica en grasas insaturadas presentes en alimentos como el aceite de oliva y los frutos secos. Perder peso gradualmente y mantener un peso saludable desempeñan un papel crucial en la reducción de grasa hepática.
Ciertos alimentos y hábitos aumentan la predisposición al hígado graso. Las carnes rojas, los embutidos y los lácteos enteros son algunos de los productos cuyos consumos deben reducirse, al igual que los alimentos procesados con altos niveles de azúcares añadidos. Las bebidas alcohólicas y azucaradas son especialmente riesgosas y deben evitarse.

El Colegio Americano de Gastroenterología subraya que perder peso es uno de los métodos más efectivos para reducir la grasa en el hígado, especialmente para aquellos que padecen hígado graso no alcohólico. Además, mantener un peso saludable y realizar ejercicio físico frecuente son medidas que, según dijo el jefe del Centro de Hepatología del Hospital Británico, Federico Villamil, “ayudan a reducir la grasa hepática en un 10% después de tres meses de implementación”.

Por otro lado, se ha demostrado que algunas bebidas naturales como el té de jengibre y limón, junto con el café en cantidades moderadas, pueden ser beneficiosas para la función hepática, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Beber estas infusiones y agua de avena con canela puede apoyar la reducción de la inflamación del hígado y la desintoxicación.
En conclusión, la clave para prevenir y manejar el hígado graso reside en una alimentación coherente con el lema: “La comida es medicina”. Esta estrategia no sólo contribuye al bienestar del hígado sino que además mejora la calidad de vida en general, marcando la diferencia entre la salud y la enfermedad.

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