Crimen de Franco Lagos: se encamina el juicio para los dos responsables de su muerte
El proceso judicial por el asesinato de Franco Lagos Gacitúa, el comerciante que tenía una carnicería en Costa Norte de Cipolletti, avanza con la primera condena y la inminente definición de responsabilidades para los otros implicados en el crimen ocurrido el 25 de octubre de 2023.
El taxista Mauro Agustín Sepúlveda Díaz, quien trasladó a los tres acusados de cometer el homicidio, admitió su responsabilidad en un juicio abreviado y fue condenado a ocho años de prisión por el delito de “robo agravado por el uso de arma de fuego en calidad de partícipe necesario”.
La causa cuenta con otros dos imputados, Joan Paul Juárez y Aarón López, quienes deben enfrentar la justicia por el delito de “homicidio criminis causa”, figura penal que prevé la pena de prisión perpetua. Además, hay un cuarto involucrado, menor de edad, cuya situación se evalúa en otro ámbito judicial.
El proceso avanzó con la instancia de Control de Acusación a fines de diciembre de 2023. La audiencia estuvo presidida por el juez Guillermo Merlo y contó con la participación de los fiscales Martín Pezzetta y Juan Pablo Escalada; el abogado querellante Damián Torres, en representación de la familia de la víctima; y los defensores Rodrigo Racca (representante de Sepúlveda Díaz) y Marcelo Caraballo (defensor de López y Juárez).
Durante la audiencia, la parte acusadora y la defensa de Sepúlveda Díaz acordaron un juicio abreviado, en el que el taxista reconoció su rol en el crimen, lo que facilitó su condena. Como la pena a imponer superaba los tres años de prisión, se conformó un tribunal colegiado, integrado por los jueces Guillermo Merlo (presidente), Alejandra Berenguer y Julio Sueldo, quienes avalaron el acuerdo y dictaron la condena.
El crimen y su planificación
La investigación estableció que la banda conocía que Lagos Gacitúa tenía en su poder una suma de dinero destinada a proveedores. Con esta información, planearon el asalto. La noche del 25 de octubre, Sepúlveda Díaz, quien vivía en el barrio y tenía una relación de confianza con la víctima, trasladó en su taxi Renault Logan a Juárez, López y al menor hasta las inmediaciones del comercio.
Los delincuentes, armados con armas de fabricación casera tipo “tumberas”, irrumpieron en la despensa cerca de las 21:45. En ese momento, un cliente realizaba compras junto a una menor. Tras reducir a Lagos Gacitúa, lo llevaron a su vivienda, donde se encontraban su esposa y sus dos hijos pequeños. Bajo amenazas, los ladrones se apoderaron del dinero y del celular del cliente, objeto que resultó clave en la investigación.
A pesar de haber logrado su cometido, uno de los asaltantes disparó contra la víctima con un arma calibre 12, provocándole la muerte instantánea con el objetivo de asegurar su impunidad. Luego, los delincuentes escaparon en el mismo taxi.
La investigación permitió la detención de Sepúlveda Díaz dos días después del crimen, mientras que sus cómplices fueron arrestados cerca de tres meses más tarde. Ahora, el proceso judicial continúa con la determinación de la responsabilidad de los restantes imputados, mientras la familia de Franco Lagos busca justicia por su asesinato.