2024-12-13

Una mujer demandó a un banco y deberán indemnizarla con 5,5 millones de pesos

La demanda surgió luego de que alguien externo había utilizado su tarjeta de crédito para realizar dos compras en cuotas.

En noviembre de 2022, una mujer presentó en General Roca una demanda judicial en contra un banco y una empresa encargada de administrar las tarjetas de crédito, tras descubrir dos compras fraudulentas realizadas sin su consentimiento, en un supermercado de la Patagonia.

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 Según su declaración, la mujer tomó conocimiento en abril de 2022 de que alguien externo había utilizado su tarjeta de crédito para realizar dos compras en cuotas. Ante esta situación hizo la denuncia al 0800 de la tarjeta, quedando registrado su reclamo. 

Con el pasar de los días el banco bloqueó sus tarjetas, impidiéndole acceder a sus resúmenes. Pese a intentar una mediación, las partes no llegaron a un acuerdo, y al tiempo la mujer enfrentó intimaciones por la deuda de pago que habían acumulado las tarjetas. 

Ante esta situación, decidió iniciar una demanda judicial contra el banco BBVA y la encargada de administrar las tarjetas de crédito, Prisma Medios. En principio el banco culpó a la empresa administradora, ya que era la encargada de procesar las compras de la consumidora. 

Por su parte, la empresa alegó que no era acreedora de los consumos efectuados por la mujer, por lo que solo se atendía al contrato firmado con la emisora de la tarjeta.  

El juez a cargo del caso determinó que ambas entidades actuaron de manera negligente al no garantizar la seguridad del servicio financiero ni verificar los comprobantes de las operaciones, según lo establecido en los artículos 1757 y 1758 del Código Civil y Comercial y en la Ley 24.240.

Además resolvió que ambas empresas sean condenadas a abonar, de manera solidaria, $5.500.000. En el fallo también se declararon nulas las operaciones fraudulentas, al considerar que la inclusión de esos cargos en los resúmenes de cuenta vulneraron sus derechos como consumidora.

Por último, el juez subrayó que las acciones u omisiones de las empresas afectaron su estado de ánimo y su labor profesional, ya que las reiteradas llamadas intimidatorias la perjudicaron en su trabajo diario. 

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