2024-12-03

Antilaf: “yo soy ladrón; no soy asesino, proxeneta ni violador; y me mando solo”

Uno de los imputados decidió declarar durante el juicio, rechazó los cargos y apuntó contra los policías.

Germán Antilaf es uno de los imputados que está siendo juzgado por el secuestró y asesinato de Otoño Uriarte. Esta mañana pidió realizar una declaración ante el Tribunal y se despachó con una serie de provocativas afirmaciones: “yo soy ladrón; soy asesino ni violador. Los violeteros no me gustan; me dan asco. Y me mando solo; no tengo patrones”, sostuvo.

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Pero además de rechazar todos los cargos, realizó una serie de acusaciones graves: por ejemplo, pidió que se investigue a los que integraban la guardia de la comisaría de Fernández Oro esa noche del 23 de octubre de 2006. Aseguró que vio al patrullero en la esquina de Kennedy y la ruta chica cuando estaba con su pareja de ese momento, Daiana Sosa, esperando un colectivo que los lleve hacia el domicilio de sus padres en Allen. Y después volvió a verlos desde el interior del ómnibus , unas cuadras más adelante. “Para mi, me estaban siguiendo; me la querían dar”, puntualizó.

Antilaf es un imputado en esta causa, por lo tanto, no tiene obligación de decir la verdad. Por lo tanto, su testimonio debe ser tomado con pinzas. Aunque puede servir para sostener algunos datos que estaban un tanto sueltos.

Por ejemplo, reconoció que estuvo con José Jafri durante la tarde del lunes 23 de octubre, entre las 19 y las 21, aproximadamente. Se había separado de su primera esposa, y con Daiana embarazada se instaló en San Patricio del Chañar. Ese día estuvieron en Fernández Oro porque la mujer tenía que hacerse algunos controles médicos. “Lo fui a ver a Jafri porque quería ofrecerle un trabajo”, declaró. Pero su abogado, Carlos Vila, le pidió que aclarase: “le fui a ofrecer una salida a robar”, precisó.

Antilaf está detenido por robo agravado en la cárcel de Roca. Foto: Cipo360.

 

Antilaf aseguró que es “un profesional; abro caja fuertes, puertas, lo que se me ponga adelante”. Y en otro momento: “me gusta agarrar plata grande; no me gusta trabajar por un sueldito”.

El imputado y su pareja de entonces se marcharon de la casa de Jafri aproximadamente a las 21 para tomar el colectivo y seguir viaje a Allen. “Eran las 22.10 cuando subimos, porque venía un muchacho que conocía que deja de trabajar a las 22”, insistió. Aunque no pudo precisar su nombre: solo dijo que lo conocía como “El Melli” y que era conocido de su primera mujer y madre de sus hijos mayores, Vanesa González.

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Su vida continuó con Daiana en San Patricio del Chañar, hasta que volvieron a Oro. “Me demoran, me llevan a la comisaría, me atiende el comisario Vallejos, que tuvo una actividad payasesca, unas preguntas que un policía no le puede decir a uno. Me preguntó si estaba linda la piba, si estaba rica... Si sabía quién era el violeta... No sé, no me junto con esa clase de gente; le dije, pregúntele a los suyos”, precisó.

Y en ese momento soltó lo del movil policial que apareció por la calle Kennedy, como si estuviera siguiéndolo. También denunció un allanamiento en el domicilio de Allen, donde “secuestraron una cantidad de ropa interior de mis hermanas, de mi familia, mia también. Como nunca se registró, quiero decirlo para que después no aparezca nada raro”.

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