De residuo a ser transformado en alimento: el proyecto de orujo de manzana de la UNRN de Regina fue premiado en un concurso internacional

El desarrollo surgido en la Planta Piloto de Alimentos Sociales de esta ciudad obtuvo la Mención Especial en el certamen Alimentación del Futuro 2026. La iniciativa permitió convertir un residuo de la industria frutícola en harina, lograron que su uso sea incorporado al Código Alimentario Argentino y se trabaja para generar nuevos alimentos y oportunidades en la región.

04/11/2026

El reconocimiento ratifica una trayectoria de más de una década de investigación. Foto gentileza.
El reconocimiento ratifica una trayectoria de más de una década de investigación. Foto gentileza.

El equipo científico y técnico de la Planta Piloto de Alimentos Sociales (PPAS) de Villa Regina, fue distinguido hace pocos días en la segunda edición del concurso internacional Alimentación del Futuro 2026, organizado por el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (CIATI) y la Fundación Ciencia para el Ser.

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La entrega del galardón se llevó a cabo el 22 de octubre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires (CEC), en el marco de la Bio Expo Crossing Over LATAM. El certamen reunió a 135 iniciativas de nueve países latinoamericanos, y la propuesta rionegrina sobresalió en la categoría Sostenibilidad por el desarrollo de orujo de manzana extrudado, un proceso que incrementa la disponibilidad de polifenoles (antioxidantes) y eleva el contenido de fibra soluble en el descarte frutícola, facilitando su aprovechamiento como materia prima industrial.

Felipe Rocha y Claudia Arias, investigadores de la UNRN y el Conicet, visitaron hace poco tiempo el diario LCR

Felipe Rocha y Claudia Arias, investigadores de la UNRN y el Conicet, visitaron hace poco tiempo el diario LCR

 

La distinción lograda en Buenos Aires representa la consolidación de un camino de trabajo iniciado en 2011. El orujo - compuesto por pulpa, cáscara y semillas sobrantes de las jugueras y sidreras- históricamente constituyó un pasivo ambiental en el Alto Valle por su alta humedad y rápida fermentación.

Desde la Planta Piloto de Alimentos Sociales de esta ciudad, dependiente del Centro de Investigaciones y Transferencia de Río Negro (CIT Río Negro, UNRN-CONICET), investigadores como Andrés Felipe Rocha Parra y Claudia Janett Arias Osorio (ambos docentes de la UNRN e investigadores/becarios del CONICET nacidos en Colombia) encontraron en este residuo la clave para mejorar la calidad nutricional de alimentos, comenzando con panificados sin gluten y continuando con la elaboración de harinas y premezclas.

La investigación lleva alrededor de 15 años y comenzó cuando Rocha integraba un grupo que buscaba mejorar la calidad nutricional de productos sin gluten. “Detectamos que había una deficiencia de fibra, y encontramos en las jugueras y sidreras de Río Negro un subproducto perfecto para suplirla”, recordó en agosto de este año en diálogo con el diario LCR.

El proceso incluye recolección del orujo en jugueras, deshidratado a temperaturas y tiempos controlados para garantizar inocuidad, molienda y tamizado para obtener harina, y una caracterización completa de sus propiedades nutricionales. “Analizamos contenido de fibra, antioxidantes y otras propiedades fisicoquímicas, y probamos su incorporación en panes, galletitas y snacks, manteniendo la parte sensorial de la manzana”, explicó Arias.

Un hito decisivo en este recorrido se alcanzó a mediados de 2025, cuando la Resolución Conjunta N° 39/2025 publicada en el Boletín Oficial incorporó oficialmente la harina de orujo de manzana al Código Alimentario Argentino (CAA). Este paso legal habilitó su uso industrial a nivel nacional y motivó que el Concejo Deliberante de Villa Regina lo declarara de interés municipal.

Del orujo de manzana a la harina: un ingrediente con futuro. (Foto: gentileza)
Del orujo de manzana a la harina: un ingrediente con futuro. (Foto: gentileza)

 

 

Alianzas para el desarrollo productivo

 

Gracias a la mención en Alimentación del Futuro 2026, el proyecto accederá a mentorías estratégicas de la Fundación IDEX.LA, articulación con empresas del sector alimentario y visibilidad regional.

El jurado evaluador contó con la participación de figuras de la ciencia y la industria, entre ellos el exministro Lino Barañao, el empresario Jorge Cervi y el presidente del CIATI, Rodolfo Ardenghi, quien destacó la vinculación efectiva entre el conocimiento científico y las necesidades reales del sector productivo.

El equipo multidisciplinario detrás de este logro en la PPAS de Villa Regina está integrado por:

Investigadores y becarios: Andrés Felipe Rocha Parra, Diego Fernando Rocha Parra y Claudia Janett Arias Osorio.

Área de Producción: Juan Ignacio Laiglecia, María Eugenia Mazzei y Cristian Eladio Catanzaro.

Área de Mantenimiento: Gabriel Fernando Peña y Fernando Gabriel Salgado.

Actualmente, el grupo avanza también en investigaciones sobre el orujo de pera, con mayores niveles de fibra, y colabora activamente con jugueras y laboratorios locales para estandarizar los procesos de secado, reafirmando el compromiso del CONICET y la UNRN con la economía circular y el desarrollo del Alto Valle.