Clonaron su celular y le vaciaron la cuenta: la Justicia condenó a una empresa de telefonía y a un banco

Una mujer que fue víctima de la estafa y el robo presentó la denuncia y la justicia determinó que ambas empresas incumplieron sus obligaciones de seguridad y deberán responder solidariamente por la estafa que sufrió una mujer.

15/10/2026

En pocos minutos a la mujer le clonaron la tarjeta SIM y le vaciaron la cuenta bancaria con transferencias. Foto: archivo
En pocos minutos a la mujer le clonaron la tarjeta SIM y le vaciaron la cuenta bancaria con transferencias. Foto: archivo

La clonación de una línea de telefonía celular y el posterior vaciamiento de una cuenta bancaria derivaron en una condena judicial contra una empresa telefónica y una entidad financiera.

La Justicia de Río Negro consideró que ambas compañías incumplieron sus obligaciones de seguridad al no detectar una serie de movimientos sospechosos que permitieron concretar la estafa. Por este motivo, deberán responder solidariamente por los perjuicios ocasionados a una mujer.

La resolución fue adoptada por la Cámara de Apelaciones Civil de Viedma, que modificó una sentencia de primera instancia en la que únicamente se había condenado a Movistar. Al revisar el caso, el tribunal incorporó al Banco Credicoop como responsable de la maniobra fraudulenta.

El caso se inició cuando una mujer de Viedma perdió el control de su línea telefónica luego de que delincuentes lograran activar una nueva tarjeta SIM a su nombre desde la ciudad de La Banda, en Santiago del Estero. La operación se realizó mediante el sistema de autogestión de Movistar y permitió que los estafadores recibieran los códigos de seguridad necesarios para ingresar a su cuenta bancaria.

Con el control del número, los delincuentes incorporaron una cuenta bancaria como destinataria y realizaron tres transferencias por un total de 282.600 pesos.

Tras descubrir la estafa, la mujer presentó una demanda contra Movistar y el Banco Credicoop. En primera instancia, el juez consideró que la empresa telefónica había incumplido su deber de seguridad al permitir que terceros obtuvieran el control de la línea, pero desligó de responsabilidad al banco. La sentencia reconoció indemnizaciones por el dinero sustraído, daño moral y daño punitivo, aunque la damnificada apeló por considerar que la entidad financiera también debía responder.

Las fallas de seguridad que detectó la Justicia

Al analizar el expediente, la Cámara confirmó la responsabilidad de Movistar por las deficiencias en los mecanismos de verificación de identidad. Para los jueces, la activación de una línea en dos ciudades separadas por más de 1.600 kilómetros en apenas 14 minutos debió generar una alerta y motivar verificaciones adicionales.

El tribunal también tuvo en cuenta que la compañía telefónica ya había recibido sanciones por situaciones similares, por lo que conocía los riesgos asociados a esta modalidad de fraude. En este sentido, consideró que los controles implementados resultaron insuficientes para impedir que terceros se apropiaran de una línea telefónica y accedieran a información sensible de su titular.

La principal modificación de la sentencia estuvo relacionada con la responsabilidad del Banco Credicoop. Los jueces señalaron que las entidades financieras tienen la obligación de detectar movimientos sospechosos, incluso cuando las operaciones se realizan mediante claves y códigos de seguridad correctos. En este caso, los delincuentes incorporaron un destinatario nuevo y concretaron tres transferencias consecutivas en apenas tres minutos, sin que se activaran mecanismos adicionales de verificación.

Para la Cámara, esas operaciones presentaban características que debieron despertar sospechas, ya que la cuenta receptora no registraba movimientos anteriores con la damnificada. Sin embargo, el banco permitió las transferencias sin solicitar una confirmación por otra vía. Los magistrados sostuvieron que la duplicación fraudulenta de tarjetas SIM es un riesgo conocido en los servicios digitales y que la entidad financiera no podía desligarse de su responsabilidad argumentando que los delincuentes habían obtenido previamente el control del teléfono.