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Estrés, emociones y enfermedades del corazón: las señales y los riesgos que no hay que ignorar

El cardiólogo Alejandro López Cross explica cómo influyen el estrés, el descanso y los hábitos cotidianos en la salud cardiovascular, cuándo comenzar los controles y qué síntomas requieren atención.

12/10/2026

El cardiólogo Alejandro López Cross, profesional nacido y criado en la zona, cursó sus estudios en la UNCo . Foto: gentileza
El cardiólogo Alejandro López Cross, profesional nacido y criado en la zona, cursó sus estudios en la UNCo . Foto: gentileza

Por Candela Rossi Bustafán

El miedo, la angustia y el estrés no afectan solamente el estado de ánimo. También pueden provocar cambios en el funcionamiento del corazón: aumentar la frecuencia cardíaca, elevar la presión arterial y, en personas predispuestas, favorecer arritmias o actuar como desencadenantes de eventos cardiovasculares.

"La relación entre el cerebro y el corazón es muy estrecha. No solamente psicológica, sino biológica", explica el cardiólogo Alejandro López Cross en una entrevista con ANR. El especialista sostiene que la salud física y emocional deben abordarse de manera conjunta, sin abandonar los tratamientos médicos ni la evidencia científica.

"El enfoque moderno de la cardiología debería integrar la salud física y emocional, sin abandonar nunca la medicina basada en evidencia", afirma el profesional.

Pero las emociones son apenas una parte de lo que preocupa al médico. Muchas personas conviven durante años con hipertensión, colesterol elevado y otros factores de riesgo sin saberlo. Por eso insiste en comenzar los controles desde edades tempranas, incluso cuando no hay síntomas.

López Cross también pone especial atención en el sedentarismo, advierte sobre los síntomas del infarto que no deben ignorarse y explica qué lugar pueden ocupar el yoga, la meditación y las técnicas de relajación en la prevención cardiovascular.

El estrés, las emociones y el corazón

Periodista: ¿El estrés sostenido y dormir mal tienen impacto comprobado sobre el corazón?

López Cross: Sí. Existe evidencia de que el estrés crónico y las alteraciones del sueño se relacionan con mayor riesgo cardiovascular.

El estrés sostenido favorece la activación del sistema nervioso simpático y del eje hormonal del estrés, lo que puede aumentar la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respuesta inflamatoria.

Por otra parte, dormir menos de lo necesario, tener horarios irregulares o padecer apnea del sueño se asocia con mayor frecuencia de hipertensión y alteraciones metabólicas.

Además, muchas veces el impacto es indirecto: una persona estresada duerme peor, hace menos ejercicio, come peor, fuma más o abandona tratamientos. Por eso el descanso y el manejo del estrés también forman parte de la prevención cardiovascular.

Periodista: ¿Qué relación existe entre las emociones y la salud cardiovascular?

López Cross: La relación entre el cerebro y el corazón es muy estrecha. No solamente psicológica, sino biológica.

"Cuando experimentamos miedo, angustia, ansiedad o estrés intenso, el organismo libera catecolaminas, como la adrenalina, que producen cambios cardiovasculares concretos: aumenta la frecuencia cardíaca, puede elevarse la presión arterial y se modifica la demanda de oxígeno del corazón", refirió.

"En personas predispuestas, estas respuestas pueden favorecer arritmias o actuar como desencadenantes de eventos cardiovasculares. Un ejemplo muy interesante es el síndrome de Takotsubo, conocido popularmente como síndrome del corazón roto, que puede aparecer después de una situación de estrés emocional o físico intenso y provocar una disfunción cardíaca aguda", agregó el médico.

López Cross afirmó "por eso, desde la cardiología, no deberíamos evaluar solamente los análisis y estudios complementarios. También importa conocer cómo vive la persona, cómo duerme, cuáles son sus preocupaciones y qué herramientas tiene para manejar situaciones difíciles".

Desde la prevención, el médico destacó la importancia de cuidar la salud emocional, realizar actividad física, mantener vínculos sociales, dormir adecuadamente y recurrir al apoyo psicológico cuando sea necesario. Todas estas medidas pueden formar parte de una estrategia integral de prevención cardiovascular.

 
En el Paseo del Corazón Dr. René Favaloro, frente al Centro Médico Cervantes, un homenaje a la prevención y al cuidado de la salud cardiovascular. Foto: gentileza Alejandro López Cross
El Paseo del Corazón Dr. René Favaloro, frente al Centro Médico Cervantes. Foto: López Cross

Periodista: ¿Qué lugar tienen la meditación, el yoga, el mindfulness y otras terapias complementarias?

López Cross: Actualmente existe evidencia de que algunas prácticas de relajación, meditación, yoga y respiración controlada pueden contribuir a reducir el estrés, mejorar la calidad de vida y lograr pequeñas reducciones de la presión arterial en determinados pacientes.

"Sus beneficios son especialmente interesantes cuando se integran a programas de prevención cardiovascular o rehabilitación. Sin embargo, es fundamental distinguir entre mejorar el bienestar y demostrar una reducción de infartos o mortalidad. Para muchas de estas intervenciones, la evidencia sobre eventos cardiovasculares mayores todavía es limitada", destacó.

"Meditación, mindfulness, técnicas respiratorias y yoga son herramientas muy útiles. Pero hay que dejar claro el límite: no reemplazan la medicación antihipertensiva, las estatinas cuando están indicadas, el tratamiento de la diabetes ni los controles cardiológicos", refirió el cardiólogo.

El enfoque moderno de la cardiología debería integrar la salud física y emocional, sin abandonar nunca la medicina basada en evidencia.

Los factores de riesgo y la importancia de los controles

Periodista: ¿Cuáles son los principales factores de riesgo cardiovascular en Roca y la región?

López Cross: En nuestra región, los factores que debemos vigilar son fundamentalmente la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo, la diabetes y el tabaquismo.

"Para dimensionar el problema, en Argentina la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo mostró que aproximadamente dos de cada tres adultos tenían exceso de peso, y que la prevalencia combinada de hipertensión alcanzaba el 46,6%" explicó y sumó: "Lo que particularmente preocupa es que muchas personas conviven con estos factores durante años sin saberlo. En el caso de la hipertensión, por ejemplo, la prevalencia declarada por los encuestados era del 34,7%, mientras que al incorporar mediciones objetivas llegaba al 46,6%".

"Esto demuestra que existe un problema importante de subdiagnóstico. En Roca y el Alto Valle debemos reforzar especialmente la prevención, porque no alcanza con tratar la enfermedad cuando aparecen los síntomas. Tenemos que detectarla antes", ratificó el profesional.

Periodista: ¿A qué edad deberían comenzar los controles cardiovasculares?

López Cross: La prevención cardiovascular debería comenzar en la adultez joven, incluso antes de los 30 años, con controles sencillos.

"En personas sin antecedentes, desde los 18 años conviene controlar periódicamente la presión arterial y evaluar hábitos de vida, antecedentes familiares y peso corporal. Durante la adultez joven también es importante contar con una primera evaluación del perfil lipídico y de la glucemia según los factores de riesgo", remarcó.

"Y algo importante: no todo el mundo necesita un ecocardiograma, una ergometría o estudios complejos como screening. Los estudios se indican según edad, síntomas, examen físico y riesgo cardiovascular. Lo importante es individualizar el riesgo. Por ejemplo, alguien de 21 años con obesidad, hipertensión o antecedentes familiares de infarto precoz puede necesitar un seguimiento más estrecho que una persona de 40 años sin factores de riesgo", sumó el especialista.

La prevención cardiovascular no tiene una edad determinada.

Periodista: ¿Qué peso tienen la hipertensión, la obesidad, el colesterol, la diabetes y el tabaquismo?

López Cross: Tienen un impacto enorme, tanto individual como colectivo, es decir, se potencian entre sí. En Argentina, la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2018 y publicada en octubre 2019, mostró un 22,2% de consumo de tabaco, un 12,7% de diabetes o glucemia elevada por autorreporte y un 28,9% de colesterol elevado entre quienes alguna vez se lo habían controlado.

Otros datos aportados por el médico indican que el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) también mostró una evolución preocupante: por autorreporte pasó del 49% en 2005 al 61,6% en 2018.

"Estos factores no actúan de manera aislada. Una persona con obesidad tiene mayor probabilidad de desarrollar hipertensión y diabetes; si además fuma y tiene colesterol elevado, el riesgo cardiovascular aumenta considerablemente" indicó y sumó: "desde el punto de vista clínico, uno de los mayores problemas es el control insuficiente de la presión arterial y del colesterol LDL, porque ambos pueden generar daño vascular progresivo sin producir síntomas".

Por eso no alcanza con saber que uno tiene hipertensión o colesterol elevado: hay que lograr objetivos terapéuticos adecuados.

Periodista: También destaca el sedentarismo. ¿Qué importancia tiene como factor de riesgo?

López Cross: En Argentina, la prevalencia del sedentarismo alcanza al 64,9% de la población adulta, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018. Esto significa que casi 6,5 de cada 10 adultos registraban un nivel bajo o insuficiente de actividad física, es decir, no llegaban a cumplir con la recomendación mínima de sumar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada.

Las señales de alarma y los riesgos en personas jóvenes

Periodista: ¿Qué síntomas cardíacos nunca deberían minimizarse?

López Cross: El dolor opresivo en el pecho continúa siendo una de las principales señales de alarma, especialmente cuando aparece con el esfuerzo o se acompaña de sudoración, falta de aire o náuseas.

Pero también hay otros síntomas importantes: falta de aire inexplicable, desmayos, palpitaciones acompañadas de mareos y una reducción significativa de la tolerancia al ejercicio, remarcó.

El profesional agregó que un error frecuente es creer que por ser joven no se puede tener una enfermedad cardíaca. "En la Argentina, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte, por lo que reconocer los síntomas y consultar rápidamente puede modificar el pronóstico", explicó.

"Ante un dolor torácico sugestivo de infarto, no hay que esperar a que desaparezca: hay que activar la atención de emergencias", enfatizó.

Periodista: ¿En las mujeres los síntomas del infarto pueden ser diferentes?

López Cross: Sí. Aunque el dolor torácico sigue siendo el síntoma más frecuente, las mujeres pueden presentar manifestaciones que no siempre se reconocen inmediatamente como cardíacas. Por ejemplo, cansancio intenso, dificultad para respirar, náuseas, dolor en la espalda, mandíbula o región superior del abdomen.

"Otro aspecto importante es que el riesgo cardiovascular femenino aumenta después de la menopausia, aunque las enfermedades cardiovasculares también pueden presentarse antes. Debemos desterrar la idea de que el infarto es una enfermedad exclusivamente masculina", destacó el médico.

"Las enfermedades cardiovasculares también son una causa principal de muerte en mujeres, y reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para evitar retrasos en el diagnóstico", adelantó.

Periodista: ¿Se están viendo enfermedades cardiovasculares a edades más tempranas?

López Cross: Sí. Estamos observando factores de riesgo cardiovascular desde edades cada vez más jóvenes, especialmente obesidad, alteraciones del metabolismo, hipertensión y diabetes tipo 2.

En la práctica clínica, encontrar personas de 30 o 35 años con varios factores de riesgo simultáneosobliga a pensar en prevención temprana. Esto tiene una explicación: la aterosclerosis es un proceso que puede comenzar décadas antes del primer evento cardiovascular.

"Una persona que desarrolla hipertensión, diabetes y colesterol elevado a los 30 años acumula muchos más años de exposición al riesgo que alguien que los desarrolla a los 60", indicó.

"Sabemos que cuanto antes aparecen los factores de riesgo, mayor puede ser la exposición acumulada a lo largo de la vida. También debemos considerar antecedentes familiares y el consumo de sustancias estimulantes o drogas como cocaína, que pueden producir eventos cardiovasculares graves en personas jóvenes", dijo el cardiólogo.

De todos modos remarcó que todo esto, "No significa que exista una epidemia de infartos en jóvenes, pero sí que la prevención cardiovascular tiene que comenzar mucho antes de que aparezca la enfermedad".

Qué podemos hacer para cuidar el corazón

Periodista: ¿Cuáles serían las tres medidas más importantes para prevenir enfermedades cardiovasculares?

López Cross: Primero, realizar actividad física regularmente. La recomendación internacional es alcanzar entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, además de incorporar ejercicios de fuerza. Pero lo importante es moverse y reducir las horas sentado.

Segundo, adoptar una alimentación saludable y evitar el tabaco. Alimentación saludable significa más frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado; menos ultraprocesados, exceso de sal, azúcares y grasas no saludables.

"En nuestro país, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo mostró que solamente el 6% de los adultos consumía las cinco porciones diarias recomendadas de frutas y verduras", explicó el médico.

Otra pauta, la tercera, es controlar los factores de riesgo: "En el consultorio digo ´conocer los propios números´: presión arterial, colesterol y glucemia. Lo que no se mide muchas veces no se detecta".

"La prevención no consiste únicamente en sentirse bien. Una persona puede caminar todos los días y aun así tener hipertensión o hipercolesterolemia que requieren tratamiento. La combinación de hábitos saludables, detección temprana y tratamiento adecuado es la estrategia más efectiva" indicó.

El mensaje final 

López Cross: "Como cardiólogos, uno de nuestros mayores desafíos es que las personas comprendan que la enfermedad cardiovascular no aparece de un día para otro. Se desarrolla silenciosamente durante años. En Argentina tenemos cifras preocupantes de hipertensión, obesidad, sedentarismo y diabetes, pero también tenemos una enorme oportunidad: gran parte de ese riesgo se puede prevenir o reducir. Nuestro objetivo no debería ser solamente tratar infartos, sino evitar que ocurran".

Quién es Alejandro López Cross

Alejandro López Cross es un médico cardiólogo de Cervantes, Río Negro, donde tiene su centro médico. También atiende pacientes en Roca.

Estudió Medicina en la Universidad Nacional del Comahue entre 2000 y 2005 y realizó su residencia en Cardiología en la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén entre 2005 y 2010. Posteriormente fue jefe de Residentes de Cardiología entre 2010 y 2011.

Consta con 3 recertificaciones de Cardiología otorgadas por la Sociedad Argentina de Cardiología en 2016, 2021 y 2026.