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28/08/2026

A un año de la fuga de Facundo Plos: cómo está la investigación y cuándo correría la prescripción si continúa prófugo

Hace un año apagó el zoom en plena audiencia judicial, se cortó la tobillera y desapareció antes de ser detenido por una condena de abuso sexual. 
Hace una año Facundo Plos se fugó de la chacra en la que estaba con tobillera electrónica. Foto LCR.
Hace una año Facundo Plos se fugó de la chacra en la que estaba con tobillera electrónica. Foto LCR.

El 28 de agosto de 2025 ocurrió una escena que resulta difícil de explicar, algo tan insólito como burlesco para el sistema judicial y la sociedad. Ese día, Facundo Plos apagó la cámara en plena audiencia judicial que se hacía por Zoom, cortó la tobillera electrónica que permitía monitorearlo y escapó. La Justicia había llegado a esa instancia para ordenar su detención para que cumpliera en prisión una condena de seis años por abuso sexual.

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Un año después, continúa prófugo y nada volvió a saberse oficialmente de él, más allá de las varias hipótesis que existen sobre su posible paradero. Mientras sigue vigente la búsqueda, aparece otro interrogante: cómo juega el paso del tiempo y la prescripción en sus dos condenas, las cuales todavía no se encontraban firmes al momento de la fuga.

La audiencia de la que se fugó. Foto gentileza.
La audiencia de la que se fugó. Foto gentileza.

 

 

Plos se fugó cuando iba a ser enviado a prisión por no respetar las medidas cautelares que se le había dictado tras ser condenado a comienzo del año pasado a seis años de prisión por un abuso sexual cometido contra una joven. En la audiencia del 28 de agosto de 2025, la fiscalía solicitó su detención preventiva, argumentando que existía un riesgo concreto de fuga. Entre los elementos considerados aparecían sus antecedentes judiciales, su situación procesal, sus recursos económicos y la posibilidad de contar con medios y logística para abandonar el lugar donde permanecía bajo control.

Al momento de la audiencia, que insólitamente se hizo de manera virtual, Plos estaba en su vivienda ubicada en zona rural y con policías que lo esperaban en el exterior de la propiedad ubicada sobre el Km. Nardini. Cuando se resolvió que debía ser detenido y trasladado a una unidad penitenciaria, desapareció de la transmisión.

 “¿Al señor Plos se lo puede ver?”, preguntó el juez una vez finalizada la audiencia y al ver que el acusado no se encontraba en las imágenes.

 

 

Una tobillera cortada y una búsqueda que nunca se detuvo

 

Tras comprobarse que Plos había cortado el dispositivo electrónico, se iniciaron sin éxito los operativos y los rastrillajes para intentar localizarlo.

Los primeros procedimientos se hicieron en el domicilio donde cumplía la medida y luego se extendieron a propiedades vinculadas con familiares y allegados.

Incluso fue detenida su madrastra, acusada inicialmente de encubrimiento. Sin embargo, durante la audiencia realizada posteriormente, el juez consideró que no existían elementos suficientes para sostener esa imputación y dispuso su liberación.

 

¿Dónde está Plos?

 

Durante estos doce meses surgieron diferentes hipótesis sobre el posible paradero del joven de 27 años.

A partir de su fuga se hubo distintas especulaciones, las cuales señalaron que podría haberse mantenido oculto en Villa Regina o localidades cercanas. Otras lo ubicaron en ciudades cordilleranas próximas a la frontera con Chile.

También circularon versiones sobre un posible viaje al exterior utilizando documentación falsa e incluso sobre una eventual presencia en Buenos Aires.

En otros momentos también surgieron versiones que indicaban que podría haber regresado a la zona en más de una ocasión.

Hasta ahora, ninguna de esas hipótesis permitió localizarlo y tampoco fueron oficialmente confirmadas en el marco de la investigación, como así tampoco descartadas. 

Por eso, más allá de las versiones y conjeturas que circularon durante este año, el dato concreto es uno: Facundo Plos fue intensamente buscado, existe una orden de captura vigente, pero continúa prófugo.

La búsqueda llegó incluso a involucrar a organismos y mecanismos de cooperación internacional como Interpol, lo que da cuenta de la dimensión que adquirió el caso.

 

Por qué la audiencia no fue presencial

 

Hace un año la Justicia ordenó la detención de Plos precisamente porque consideraba que existía riesgo de fuga. En esa ocasión, la fiscalía había advertido sobre esa posibilidad antes de que el joven escapara. Sin embargo, la audiencia se realizó de manera virtual y el imputado permaneció en su domicilio, conectado mediante Zoom y monitoreado por una tobillera electrónica.

Cuando se ordenó su traslado a prisión, aprovechó precisamente esas condiciones para desaparecer. De ahí una pregunta que es inevitable: ¿Por qué una persona a la que la propia Justicia consideraba con riesgo de fuga estaba participando de manera remota de una audiencia en la que se iba a resolver su ingreso a prisión?

El caso Plos volvió a poner en discusión cuáles son los límites de la modalidad virtual de las audiencias cuando se trata de una persona condenada, con una orden de detención en discusión y antecedentes de incumplimientos de medidas de control.

 

 

El dinero y los medios para mantenerse prófugo

 

Otro aspecto que atravesó la investigación fue la capacidad económica de Plos y su entorno.

La fiscalía planteó que los recursos económicos, los vínculos y la posibilidad de acceder a medios de transporte y logística podían favorecer una eventual fuga y dificultar su localización.

Después de la fuga, el Ministerio Público Fiscal solicitó medidas destinadas a impedir que los bienes del condenado pudieran ser utilizados para sostener su situación de prófugo.

El tribunal hizo lugar y dispuso un embargo preventivo sobre el 40% de las cuotas sociales y las utilidades que Plos posee en una empresa de transporte y logística.

También ordenó la prohibición de innovar sobre esas participaciones y la inhibición general de bienes.

El objetivo fue evitar que pudiera disponer libremente de esos activos y, al mismo tiempo, preservar recursos para responder por las consecuencias económicas que pudiera generar el proceso.

 

 

¿Solo se escapó?

 

Otra de las preguntas que permanecen sin respuesta es si Plos logró escapar por sus propios medios o contó con ayuda.

Durante la investigación se realizó allanamientos y se buscó determinar si existió colaboración de familiares, allegados u otras personas.

A un año de la fuga, tampoco existe públicamente una respuesta definitiva sobre quién pudo haberlo ayudado, si es que recibió asistencia.

 

 

Un caso que llegó a los medios nacionales

 

La fuga tuvo una fuerte repercusión en Villa Regina y el Alto Valle, pero rápidamente trascendió la región.

La noticia fue replicada por medios nacionales y llegó incluso a los noticieros de Buenos Aires.

En uno de los noticieros de la television nacional se entrevistó al abogado Damián Torres, quien había ejercido la defensa de Plos y posteriormente renunció a su representación tras la fuga.

La imagen de un condenado que desaparecía de una audiencia virtual justo cuando se ordenaba su traslado a prisión convirtió al caso en uno de los episodios judiciales más llamativos de Río Negro.

 

 

La primera condena: una muerte en la Ruta 22

 

La situación judicial de Plos no comenzó con la causa por abuso sexual.En este sentido, en agosto de 2022 protagonizó un siniestro vial sobre la Ruta 22, precisamente en la curva de Cervantes.

En horas de la madrugada conducía una Ford Ranger blanca cuando impactó contra otra Ford Ranger en la que viajaba una familia. Como consecuencia del choque y posterior vuelco murió Félix Retamal, de 67 años. Otras tres personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad.

Por ese hecho, Plos fue condenado a tres años de prisión efectiva y cinco años de inhabilitación para conducir por homicidio culposo. Sin embargo, la sentencia tampoco había adquirido firmeza porque la defensa presentó recursos.

Por esa razón, aquella condena tampoco había significado su inmediato ingreso a prisión.

Mientras avanzaban las instancias recursivas, Plos debía cumplir distintas reglas de conducta, entre ellas no salir de la ciudad, presentarse periódicamente y permanecer bajo monitoreo electrónico.

 

 

La segunda condena, el abuso sexual

 

El 1 de enero de 2023 ocurrió el hecho que posteriormente derivaría en la segunda condena. Una joven denunció haber sido abusada sexualmente por Plos luego de una reunión en su domicilio.

Según la acusación, la relación inicialmente consentida se transformó en una situación de violencia y, pese a que la mujer manifestó que no quería continuar y se resistió, el acusado continuó.

Finalmente, el Tribunal de Juicio de General Roca condenó a Plos a seis años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal.

La defensa recurrió la sentencia y el caso llegó a instancias superiores. Al momento de la fuga, todavía quedaba pendiente la resolución de la Corte Suprema respecto de los recursos planteados.

 

 

¿Puede prescribir?

A un año de la fuga, el caso Plos suma una nueva pregunta: ¿qué pasa con el paso del tiempo mientras continúa prófugo y sus condenas todavía no están firmes?

Para ello, el diario LCR consultó a voces del poder judicial respecto a este punto y se indicó que Plos tiene dos condenas diferentes y cada una tiene sus propios plazos.

Mientras la Corte Suprema no resuelva los recursos y las condenas no queden firmes, lo que puede prescribir es la acción penal, es decir, el tiempo que tiene la Justicia para que esas condenas queden firmes. En el caso del homicidio culposo por el accidente de tránsito, ese plazo es de cuatro años. Para el abuso sexual con acceso carnal, el plazo es de 12 años.

Esto no significa que automáticamente, cumplidos esos años, las causas vayan a prescribir. Hay que tener en cuenta las distintas actuaciones judiciales y cómo impacta la condición de prófugo de Plos sobre esos plazos.

Si la Corte Suprema confirma las sentencias, el escenario cambia. Las condenas quedan firmes y comienza a correr otro plazo: el de la prescripción de las penas.

A partir de ese momento, deberían pasar tres años para la pena de tres años por el homicidio culposo y seis años para la pena de seis años por abuso sexual, siempre teniendo en cuenta las reglas que correspondan en cada caso.

En otras palabras: antes de que la Corte se expida, se analiza la prescripción de la acción; después de una eventual confirmación de las condenas, comienza a correr el plazo para la prescripción de las penas.

Por eso, la resolución de la Corte será clave para determinar cómo continúa el caso y qué plazos empiezan a correr.