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16/08/2026

River cortó la mala racha y venció al líder Argentinos en el Monumental

El Millonario se impuso por 2 a 0 ante el Bicho por la quinta fecha del Torneo Clausura.
El estadio Monumental de Núñez fue el epicentro de la celebración cuando River Plate volvió a la senda del triunfo tras 81 largos días sin conocer la victoria. La afición riverplatense, que llenó cada rincón del estadio, vivió una noche de desahogo y alivio luego de una racha de cinco empates y derrotas concatenadas. La fiesta no solo fue en las tribunas; en el césped, el equipo dirigido por Eduardo 'Chacho' Coudet mostró una cara renovada, avivando las esperanzas del público millonario.
 
A pesar de la presión, River presentó una versión táctica mejorada. Salir de una crisis nunca es fácil, pero el Chacho Coudet delineó un equipo que supo encontrar el equilibrio entre esperar pacientemente su oportunidad y ejercer presión cuando lo ameritaba. La estrategia implicó un reparto inteligente en el centro del campo, con Ángel Correa y Thiago Almada mostrando su jerarquía. Su habilidad para sacar provecho de las oportunidades se hizo tangible cuando lograron romper una sequía goleadora de 399 minutos.
 
River, sin prisa pero sin pausa, logró que sus jugadores se comprometieran colectivamente en ambas facetas del juego. Mientras Aníbal Moreno desempeñaba su papel de ancla en el centro del campo, Freitas aportaba sacrificio y Almada y Correa se tornaban pilares creativos. ¿El resultado? Una formación cohesiva que emergió exitosa en repeler los intentos ofensivos de su rival de la noche: Argentinos Juniors, equipo que llegó a Núñez con campañas positivas.
 
El equipo visitante, sin embargo, controló la pelota por períodos significativos, pero le faltó la puntería que viene con la profundidad táctica. A pesar de la presión de los primeros minutos del segundo tiempo, especialmente ilustrada por el peligroso cabezazo de López Muñoz que rebotó en el travesaño, Argentinos Juniors no consiguió traducir su posesión en goles. Finalmente, el momento culminante llegó de la mano del incansable Correa, quien no solo organizó la ofensiva sino que demostró persistencia al ganar un penal que él mismo convertiría.
 
Esta jugada no solo certificó la victoria de River, sino que también simbolizó resistencia y unidad para los jugadores y los aficionados. La última desazón se evaporó en un abrazo colectivo. River Plate celebró una victoria revitalizadora que significa más que tres puntos, es una declaración de intenciones de cara al futuro inmediato.