Las rutas nacionales 22 y 151 muestran su peor cara tras el gran temporal de lluvia
El tránsito en los accesos a Cipolletti se transformó en una verdadera odisea donde la circulación colapsa a diario. Tras las últimas precipitaciones en la región, las Rutas Nacionales 22 y 151 mostraron su versión más crítica: el tramo que une la rotonda céntrica con el sector de Puente 83 quedó sepultado bajo inmensas lagunas de agua estancada que ocultan cráteres y deformaciones profundas sobre la cinta asfáltica.
Esta maniobra obligan a frenar de cero y genera de inmediato un embudo que paraliza el flujo vehicular, provocando filas kilométricas de autos que avanzan a paso de hombre y demoras que superan 1 hora en horarios pico. Para miles de trabajadores, estudiantes y demas que realizan el trayecto interurbano a diario, circular por el sector es un riesgo constante de colisión y o rotura de neumáticos.
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El agravamiento del panorama responde directamente al freno total de la obra pública y al cese de las tareas rutinarias de conservación por parte del Gobierno Nacional. Esta parálisis encendió las alarmas y derivó en reiterados reclamos por parte de legisladores nacionales y provinciales, cámaras de transporte de cargas y hasta vecinos autoconvocados.
Las rutas nacionales 22 y 151 son dos de los principales corredores del norte patagónico y concentran buena parte del tránsito de la producción regional, el transporte de cargas y la actividad vinculada a Vaca Muerta.
Desde hace meses, Río Negro y Neuquén impulsan la transferencia de ambos corredores para asumir su administración y avanzar con obras de mantenimiento y mejora. Según explicó el Gobernador, actualmente las conversaciones se concentran en definir las condiciones bajo las cuales se concretaría la transferencia de ambos corredores a Río Negro y Neuquén.