"Si no llegaba la Policía, me mataba": el detenido por golpear a una jubilada para robarle dejará la comisaría con tobillera
En los últimos días la justicia dejó sin efecto la prisión preventiva que se había dictado el mes pasado y dispuso la colocación de una tobillera electrónica para el joven que permanecía detenido en comisaría por el violento intento de robo que sufrió una jubilada en su vivienda. La decisión generó indignación debido a la extrema violencia que sufrió la víctima de 72 años que reside en la zona céntrica de Regina, quien aseguró que creyó que iba a morir al momento en que fue auxiliada por la policía y los vecinos.
El juez revisor Alejandro Pellizzon revocó la prisión preventiva que había sido ordenada por el juez de Garantías Gastón Pierroni contra Agustín Loncoman, el joven de 22 años acusado de irrumpir en la vivienda de la víctima, golpearla salvajemente e intentar robarle durante la madrugada del pasado 21 de junio en esta ciudad.
En reemplazo de esa medida, el magistrado de General Roca dispuso que el imputado continúe sometido al proceso con monitoreo mediante tobillera electrónica y prohibición absoluta de acercamiento a la víctima y a una testigo. Una vez que el dispositivo electrónico esté disponible, Loncoman abandonará la comisaría donde permanecía detenido desde la audiencia de formulación de cargos (se desconoce si ya abandonó la Unidad policial).

La resolución se tomó la semana pasada y modificó la cautelar que había dispuesto el Juez de Garantías en Regina apenas ocurrido el hecho, cuando hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y ordenó dos meses de prisión preventiva.
Los argumentos de la defensa para dejar sin efecto la prisión en comisaría
Durante la audiencia de revisión, la defensora penal pública Julieta Soler sostuvo que la decisión de mantener detenido a su asistido resultaba arbitraria.
La defensora afirmó que Loncoman no posee antecedentes penales computables ni otras causas en trámite, cuenta con arraigo porque tiene domicilio en la ciudad y no existen riesgos concretos de fuga ni de entorpecimiento de la investigación.
También remarcó que las lesiones sufridas por la víctima fueron calificadas como leves desde el punto de vista penal y que, teniendo en cuenta la imputación formulada por la Fiscalía —violación de domicilio en concurso real con tentativa de robo—, una eventual condena sería de cumplimiento condicional debido a la escala penal prevista y a la ausencia de antecedentes.
Por esos motivos solicitó reemplazar la prisión preventiva por medidas alternativas.
La postura del fiscal Luppi
Al momento de pedir que la prisión preventiva se mantuviera, el fiscal Juan Carlos Luppi recordó que la víctima es una mujer de 72 años que fue atacada con extrema violencia dentro de su propia vivienda y sostuvo que la gravedad del hecho justificaba mantener la medida para garantizar su integridad física y asegurar el normal desarrollo del proceso judicial.
Luppi insistió en que el nivel de violencia desplegado durante el intento de robo y la vulnerabilidad de la víctima hacían necesaria la continuidad de la prisión preventiva.
La decisión del juez revisor Pellizón
Durante la audiencia, Pellizzon consultó al fiscal si la causa estaría en condiciones de llegar a juicio dentro de los dos meses fijados para la preventiva. En este sentido, el magistrado señaló que el hecho fue cometido en flagrancia, que prácticamente no quedan pruebas por producir y que los principales testigos ya prestaron declaración.
Además, analizó la expectativa de pena correspondiente a la calificación legal actual y advirtió que, si bien la escala penal va de un año y medio a cuatro años de prisión, resulta difícil que una eventual condena supere los tres años por lo que se está frente a un delito excarcelable.
Con esos elementos, y teniendo en cuenta los argumentos planteados por la defensa, concluyó que no correspondía mantener la prisión preventiva y valoró que el imputado no registra antecedentes penales, no tiene otras causas en trámite, posee arraigo y que las lesiones fueron calificadas como leves dentro de la investigación.
Además de la tobillera, prohibiciones
SI bien Pellizon resolvió sustituir la prisión preventiva por una medida cautelar con monitoreo electrónico, aclaró también que Loncoman no recuperará la libertad de manera irrestricta ya que permanecerá bajo un control monitoreado, sólo podrá desplazarse dentro de Regina y tendrá prohibido acercarse o mantener cualquier tipo de contacto con la víctima y una de las testigos de la causa.
Sin embargo, la última resolución generó indignación en los vecinos y quienes arribaron al lugar para auxiliar a la mujer debido a la violencia del ataque sufrido por la jubilada. Aunque las lesiones fueron consideradas de carácter leve desde el punto de vista penal, la propia víctima describió el episodio de la peor manera: "Si no llegaba la Policía, me mataba", fue la frase que expresó poco después de que el agresor fuera detenido.
El hecho
El frustrado robo ocurrió alrededor de las 4:30 de la madrugada del domingo 21 cuando el imputado rompió la puerta de ingreso de la vivienda ubicada sobre calle Ingeniero Bicchi. Sin mediar palabras arrojó al piso a la mujer y le exigió dinero.
Pese a que la víctima le indicó dónde guardaba efectivo, el joven continuó revisando la casa. Cuando la mujer intentó pedir ayuda, comenzó una brutal golpiza.

La arrastró de los cabellos, volvió a arrojarla al piso y, para impedir que siguiera gritando, le colocó una almohada sobre el rostro mientras continuaba agrediéndola.
La secuencia sólo terminó gracias a que vecinos escucharon los pedidos desesperados de auxilio y alertaron a la Policía. Cuando los efectivos ingresaron al domicilio sorprendieron al agresor aún dentro de la vivienda y lograron detenerlo antes de que escapara.
El debate sobre la calificación del hecho
La calificación legal elegida por la Fiscalía fue la de violación de domicilio en concurso real con tentativa de robo, aspecto que también consideró el juez revisor para reemplaza la preventiva en comisaría por la tobillera.
Sin embargo, la violencia desplegada durante el ataque abrió interrogantes entre los lectores del diario LCR respecto de por qué no se avanzó con figuras penales más graves, como coacción o incluso una tentativa de homicidio, considerando que la víctima fue golpeada y que, según su propio relato, estuvo en riesgo su vida.
La incorporación de una figura penal de mayor gravedad podría haber modificado la expectativa de pena y, en consecuencia, también el análisis sobre qué medidas cautelares eran más pertinentes.