"Después de mi familia, es mi segunda casa": el sentimiento de los bomberos en su día
En el marco del Día Nacional del Bombero Voluntario, y al igual que lo ocurrido esta mañana en Regina, los cuarteles del Alto Valle Este se sumaron al reconocimiento de hombres y mujeres que dedican parte de sus vidas al servicio de la comunidad.
La sirena de los cuarteles sonaron a las 8 para dar inicio a las actividades conmemorativas. La fecha recuerda la creación del primer cuerpo de bomberos voluntarios del país, fundado el 2 de junio de 1884 en el barrio porteño de La Boca, y pone en valor una labor que se sostiene gracias al compromiso y la vocación de miles de personas en todo el territorio argentino.
“No queremos héroes, queremos que este cuerpo activo se mantenga intacto y poder seguir brindando servicio a nuestra comunidad”, se expresó hoy en Regina a la hora de remarcar la importancia de la tarea que desarrollan los bomberos voluntarios y la necesidad de seguir fortaleciendo el servicio.
La fecha también fue una oportunidad para escuchar las voces de quienes lideran otros cuarteles de la región y conocen de cerca el significado de vestir el uniforme de bombero voluntario.

Desde Chichinales, el jefe Salvo destacó que formar parte de la institución significa aprender diariamente sobre valentía, dedicación y vocación de servicio. Señaló que los bomberos dejan momentáneamente de lado a sus familias, trabajos y actividades personales para responder a una emergencia, muchas veces sin que la sociedad logre dimensionar plenamente el valor de esa entrega. “Es algo único”, afirmó, al tiempo que expresó su orgullo por integrar el cuerpo activo de su localidad.
Por su parte, la jefa del cuartel de Mainqué, Márquez, definió la profesión como una elección que se abraza con orgullo. Destacó valores como la entrega, el sacrificio y el desinterés por ayudar a personas desconocidas en momentos difíciles. Además, sostuvo que cada intervención deja una enseñanza y una huella en quienes participan de ella, y agradeció a los integrantes de su cuartel por el compromiso demostrado en cada servicio y capacitación.
En Ingeniero Huergo, uno de los referentes históricos de la institución transitó hoy su último día antes del retiro. Al reflexionar sobre su trayectoria, Cristian Maldonado aseguró que ser bombero voluntario significa “todo”. “Después de mi familia es mi segunda casa”, expresó. Tras casi siete años al frente del cuerpo activo, resaltó especialmente la calidad humana y el compromiso del grupo que lo acompañó durante su gestión. “Para mí ser bombero voluntario es un orgullo enorme”, resumió
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En su mensaje final como jefe, alentó a las nuevas generaciones a seguir capacitándose y creciendo dentro de la institución. "No tiene techo el ser bombero voluntario. Es una carrera larga y de mucho sacrificio. Nadie lo hace por los aplausos ni por el dinero; lo hace por vocación", sostuvo.
También pidió a los bomberos que continúen apostando a los valores, al compromiso y a convertirse en pilares de la sociedad. Además, dedicó un reconocimiento especial a las familias de los voluntarios. "La familia del bombero es excepcional. Son quienes acompañan, contienen y están siempre detrás de cada servicio", destacó.
Las palabras de los jefes reflejan una misma convicción: la vocación de servicio como motor de una tarea que exige preparación, sacrificio y compromiso permanente.
