Día Nacional del Perro: la historia de Máximo, un fiel compañero de la policía de Río Negro
Cada 2 de junio se celebra en Argentina el Día Nacional del Perro, una fecha que recuerda a Chonino, el heroico perro policía que murió mientras ayudaba a sus guías en cumplimiento del deber. La jornada también invita a reflexionar sobre el vínculo especial entre las personas y sus mascotas.
Este día, y como debería serlo todo el año, es una oportunidad para reconocer el papel que cumplen los perros en la sociedad, ya sea como mascotas, animales de asistencia, rescatistas o integrantes de las fuerzas de seguridad. También es una ocasión para promover el cuidado responsable, la adopción y el respeto hacia todos los animales.
Así como Chonino se transformó en el legendario perro perteneciente a la Policía Federal que en 1983 dio su vida durante un enfrentamiento armado y permitió identificar a los delincuentes, en Río Negro está la historia de Máximo.
Se trata de un pastor belga malinois que desde hace varios años cumple tareas de servicio y protección y forma parte de la División Canes de Allen. Una de sus últimas intervenciones ocurrió el sábado en Cervantes cuando permitió la detención de dos personas de Regina al detectar cocaína y marihuana en un auto que circulaba por Ruta 22.
Máximo es uno de los catorce perros policía que tiene Río Negro y está próximo a cumplir 11 años. Llegó a la fuerza policial siendo apenas un cachorro y dentro de la División Canes comenzó una preparación que lo convirtió en uno de los perros detectores de estupefacientes más experimentados de la provincia.

Su guía y compañero de vida, el sargento Fernando Soto, dialogó con el diario LCR y destacó que desde pequeño el can demostró inteligencia, carácter y aptitudes sobresalientes para el trabajo policial. Hijo de Rambar y Aleka, dos perros que también integraron la fuerza, Máximo fue superando cada etapa de entrenamiento hasta quedar seleccionado para la especialidad de detección de sustancias ilícitas. “En ese entonces, uno de los principales mentores que tuve en la formación como guía, el sargento ayudante Carlos Fabián Fuentes, fue una de las personas que me ayudó en los comienzos, impulsando este amor por los perros de trabajo”, comentó.
Su entrenamiento duró hasta el año y medio de vida y su formación incluyó la adaptación a distintos ambientes, desde rutas con intenso tránsito hasta terminales de ómnibus y espacios con gran circulación de personas. Todo ello con un objetivo: que pudiera desempeñarse con tranquilidad y seguridad en cualquier escenario operativo.
"Para nosotros es trabajo, pero para él es un juego. Su motivación siempre es encontrar su juguete", explicó Soto. Las jornadas de entrenamiento incluyen actividad física, ejercicios de búsqueda, obediencia y estímulos que permiten mantener al perro equilibrado, sociable y motivado.
Máximo es un perro muy proactivo e inteligente, lo cual ayudó a que a su corta edad comience a dar resultados positivos para el hallazgo de sustancias ilícitas y así poder combatir este flagelo que ataca a la sociedad.
En la actualidad la vida de Máximo es la de un perro más tranquilo, con un semblante de firmeza y seguridad al momento de realizar su trabajo.

Cuando termina la jornada laboral, Máximo deja atrás los controles y los operativos para volver a su otra faceta: la de integrante de una familia. En este sentido Soto dijo que en su hogar se comporta como cualquier perro, juguetón, cariñoso y especialmente protector con los más pequeños.
"El vínculo que tenemos va mucho más allá de ser compañeros de trabajo. Existe una conexión muy especial donde logramos entendernos con una mirada", contó el adiestrador.
Resaltó que es un perro muy centinela y destacó la relación de amor que tiene para con los más pequeños de la familia. “En todo momento siempre hace notar su presencia y el vínculo que tenemos es una relación que va más allá de ser solamente compañeros de trabajo; existe una conexión mágica donde nos apoyamos mutuamente y logramos entendernos tan solo con la mirada”, resaltó.

A la hora de ser consultado respecto a cómo es una jornada de adiestramiento, el guía de la policía señaló que consiste, primeramente, en una actividad física para mantener su estado. Luego viene una serie de ejercicios de búsqueda llamados 'punto a punto', seguido de buscar su juguete preferido para mantener siempre su motivación en lo alto. Posteriormente, termina con ejercicios de obediencia, como el llamado a la orden y quedarse en posición de echado, entre otras. “Esto nos ayuda a que, en cualquier terreno al que vayamos a trabajar, tengamos un perro equilibrado, sociable y que haga su labor de una forma feliz para él”, explicó.
La experiencia de Máximo quedó demostrada una vez más durante la madrugada del último sábado en un control vehicular realizado sobre la Ruta Nacional 22, a la altura de Cervantes. Allí, el perro marcó un auto ocupado por dos personas de Regina. La inspección posterior permitió encontrar más de 150 gramos de cocaína y cerca de un kilogramo de marihuana, además de celulares, dinero y una balanza de precisión. Su intervención fue determinante para el éxito del procedimiento.
Actualmente, Máximo transita los últimos años de su carrera policial. Con la experiencia acumulada durante más de una década de servicio, continúa demostrando la importancia que tienen los perros en tareas de seguridad y prevención.
En este Día Nacional del Perro, su historia representa la lealtad, la dedicación y el amor que hay que tener hacia los animales. Luego de su trabajo para proteger a la comunidad, regresa a casa para ser simplemente un miembro más de la familia.
“En esta fecha tan especial, me gustaría destacar siempre el cuidado y el respeto que debemos tener hacia los perros, seres tan fieles y demostrativos para con nosotros, como es el caso de Chonino, que dio su vida por su compañero de vida”, concluyó Soto.