Homenaje por los 30 años de la Escuela de Policía de Sierra Grande
La Escuela de Suboficiales y Agentes de Sierra Grande cumplió 30 años y lo celebró con un emotivo acto que reunió a miembros de la fuerza, integrantes de las primeras camadas de graduados, familiares y autoridades. Durante la jornada se rindió homenaje a quienes formaron parte de las promociones fundacionales y se puso en valor el papel que la institución desempeña desde hace tres décadas en la formación de policías que hoy prestan servicio en distintas localidades de Río Negro.
La celebración tuvo lugar el lunes en Sierra Grande, una ciudad que se convirtió en un punto de referencia para la capacitación policial en la provincia. A lo largo de estos 30 años, la escuela acompañó la preparación de cientos de hombres y mujeres que eligieron la vocación de servicio y que actualmente cumplen funciones en comisarías, destacamentos y unidades especiales distribuidas en diferentes regiones rionegrinas.

Además, el aniversario permitió recorrer la historia de una institución que fue creciendo junto con las necesidades de la comunidad. Desde sus primeros años hasta la actualidad, la escuela atravesó cambios, incorporó nuevas herramientas de formación y adaptó sus programas para responder a los desafíos que plantea la seguridad pública en tiempos cada vez más dinámicos.

Uno de los momentos más movilizantes de la ceremonia estuvo dedicado a quienes integraron las primeras promociones de egresados. Muchos de ellos regresaron a la institución acompañados por sus seres queridos y volvieron a encontrarse con compañeros con quienes compartieron años de estudio, entrenamiento y experiencias que marcaron el inicio de sus carreras.

Asimismo, durante el acto se descubrió una placa conmemorativa que quedará como un reconocimiento permanente a quienes formaron parte de aquellos primeros pasos de la escuela. El homenaje buscó destacar el compromiso y la dedicación de quienes ayudaron a consolidar un proyecto educativo que, tres décadas después, continúa siendo una pieza clave para la Policía de Río Negro.
Por otra parte, la presencia de familiares aportó una dimensión especial a la celebración. Entre abrazos, recuerdos y fotografías, la jornada se transformó en un espacio de encuentro donde se mezclaron las historias personales con el orgullo de pertenecer a una institución que dejó una huella profunda en varias generaciones de policías.