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CORRUPCIÓN

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28/05/2026

Causa Cuadernos: volvió a declarar la exmujer de Oscar Centeno

“Me estoy mandando al muere por decir la verdad”, dijo al Tribunal Oral Hilda Horovitz al admitir que le mandaba mensajes a Roberto Baratta, exfuncionario de Planificación.

En una jornada marcada por contradicciones y momentos de tensión, Hilda Horovitz, ex mujer de Oscar Centeno, continuó su declaración en el marco de la conocida Causa Cuadernos. La testigo se presentó ante el Tribunal Oral para desgranar una serie de revelaciones que arrojaron luz sobre su relación con el exfuncionario de Planificación, Roberto Baratta, y sobre las complicadas dinámicas personales que caracterizaron su vínculo con Centeno.

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Horovitz inició su declaración con una afirmación contundente: 'Me estoy mandando al muere por decir la verdad'. De este modo admitió haber enviado mensajes a Baratta solicitándole su intervención para obtener ayuda económica de Centeno. Según sus propias palabras, dichos mensajes, que se revelaron intimidatorios en gran parte, nunca recibieron respuesta del exfuncionario, y a menudo contenían imágenes de dinero o de la casa de Baratta. Estos intentos, dijo, surgieron a raíz de la complicada relación financiera que mantuvo con Centeno durante años.

Más adelante en su testimonio, Horovitz proporcionó detalles desgarradores sobre las agresiones físicas y verbales que asegura haber sufrido a manos de su exmarido. 'Yo sí le pedía dinero a él, es verdad', insistió, explicando que había sido víctima de violencia doméstica, empleada además como testaferro por Centeno sin recibir compensación alguna. Este relato personal fue acompañado por la descripción de su denuncia de 2017, en la que dejó clara su intención de declarar en contra de Centeno ante la justicia. Esto, contó, le costó su puesto de trabajo en el Ministerio, donde se desempeñaba bajo las órdenes de Claudio Uberti.

La audiencia estaba programada para continuar luego de su suspensión la semana anterior, cuando Horovitz se descompensó mientras los fiscales comenzaban a mostrar mensajes y audios claves para el caso. Pese a ello, durante su reanudación, persistieron momentos de gran tensión derivado de las inconsistencias en sus dichos y una serie de vacíos de memoria.

Una pieza clave del testimonio de Horovitz fueron las conversaciones documentadas con la periodista Miriam Quiroga, quien trabajó en el entorno de Néstor Kirchner. Horovitz admitió haber tenido varios encuentros con Quiroga, a quien según declaró, entregó documentación importante que nunca le fue devuelta. Sin embargo, cuando se le presentaron audios y mensajes antiguos por parte de la defensa, su memoria pareció fallar en algunos de los detalles, generando frustración visible tanto en la testigo como entre los miembros del tribunal.

La defensora de Baratta cuestionó sobre cómo se preparó Horovitz para su testimonio, un tema que generó incomodidad en la exesposa del chofer arrepentido. Explicó que había revisado chats y seguía los informes televisivos que cubrían el caso. Cortando un perfil cada vez más cansado y nervioso, Horovitz reiteró: 'Estoy muy nerviosa', antes de concluir su declaración ese día, dejando la audiencia con tantas preguntas abiertas como respuestas.