20/05/2026
El Gobierno negó una cooperación militar con Bolivia y rechazó las denuncias de Evo Morales
Morales había declarado que el gobierno de Javier Milei había enviado material antidisturbios para colaborar en la represión de las protestas.
En medio de la avanzada crisis política y social que aqueja a Bolivia, una disputa diplomática ha surgido entre este país y Argentina respecto a la naturaleza y propósito de una misión aérea conducida por un avión Hércules de las fuerzas armadas argentinas. En días recientes, el expresidente boliviano Evo Morales alzó voz de alarma al sostener que dicho avión fue enviado con el propósito de suplir material antidisturbios al gobierno de turno en Bolivia, encabezado por Javier Milei. Morales, quien es visto en la escena internacional como una figura polarizante, argumentó que la cooperación de Buenos Aires no solo consistió en asistencia logística sino en apoyo directo hacia una administración que enfrenta severos cuestionamientos por su proceder ante las protestas populares. Estas declaraciones generaron inmediatas respuestas de rechazo por parte de la diplomacia argentina.
El canciller de Argentina, Pablo Quirno, enfatizó que la colaboración sirvió exclusivamente al transporte de alimentos, no hubo entrega alguna de material bélico. 'La proveeduría se limitó a alimentos bolivianos', sostuvo Quirno. De acuerdo con el funcionario diplomático, la movilización aérea argentina tenía como fin mitigar las tensiones locales causadas por bloqueos instaurados por sectores simpatizantes al exmandatario Morales.

La situación pone en manifiesto el conflicto más amplio que atraviesa Bolivia. Desde inicios de 2026, el país ha soportado una acelerada espiral de disconformidad social, agravada conforme el mes de mayo avanzó. Opiniones y alianzas se encuentran divididas entre aquellos que apoyan al Ejecutivo bregado por Rodrigo Paz Pereira, cuestionado por la presión internacional, y quienes abogan por Morales, aunque esté en condición de prófugo internacional, buscado por cargos que incluyen tráfico de menores.
Este conflicto presente en las calles invoca una diversidad de actores inconformes con la realidad política de Bolivia; figurando mineros, maestros, y diversos movimientos y sindicatos. Los eventos que escalan han puesto en alerta máxima a las autoridades de seguridad. Manifestaciones violentas recogen intentos por irrumpir el palacio presidencial, detonaciones de dinamita y enfrentamientos con fuerzas del orden públicas.
Es en este caótico entresijo que los argumentos sobre auxilios interestatales han añadido un nuevo ángulo a la controversia suramericana actual.
Por su parte, el canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, manifestó gratitud a la República Argentina por su respaldo en momentos críticos. Aunque los señalamientos de Morales no fueron directos hacia su administración, Aramayo destacó la necesidad de abordar las problemáticas internas bolivianas con cautela y diálogo para evitar mayores desgastes civiles, potencialmente inflamados por discursos privados y públicos que abogan por un cambio forzoso del orden democrático.