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03/05/2026

River cayó ante Atlético Tucumán en el Monumental

El Millonario cayó por 1 a 0 ante el Decano.

En una noche que los fanáticos de River Plate preferirían olvidar, el equipo dirigido por Eduardo Coudet se topó con una dolorosa derrota frente a Atlético Tucumán en el estadio Monumental, finalizando el partido con un 1-0 contundente. Este resultado negativo no solo impacta a nivel emocional debido a las formas, sino que también plantea serias reflexiones deportivas para el equipo.

El encuentro reveló un dato impactante: pasaron 464 días desde que Atlético Tucumán lograra una victoria fuera de casa. Señal clara de la fragilidad del visitante que River Plate no supo capitalizar. En cambio, los visitantes propusieron un juego ordenado y paciente, esperando el fallo del rival. Aprovecharon una de las pocas oportunidades que tuvieron para ponerse en ventaja, luego de lo cual cerraron filas exitosamente y pudieron contener a River sin mayores sobresaltos.

El desempeño futbolístico exhibido por River deja mucho que desear. A lo largo del partido, el equipo mostró notorias deficiencias, particularmente en la generación de juego, un problema persistente en sus últimas actuaciones. La falta de creatividad, la escasa conexión entre líneas y, sobre todo, la carencia de ideas claras en los últimos metros hacen que River projecte interrogantes más que certezas.

Uno de los jugadores más esperados, Maxi Meza, exudó signos de falta de ritmo tras su prolongado alejamiento del terreno de juego. Juanfer Quintero, por su parte, no encontró oportunidades ni conexión suficiente en el área enemiga. A su vez, Kendry Páez no logró desequilibrar como se esperaba y Facundo Colidio pasó desapercibido, sin dejar impronta alguna en el ataque.

Por oposición, Atlético Tucumán planteó su estrategia con inteligencia. Priorizó la solidez defensiva, el esfuerzo colectivo y una efectividad concreta. Gracias a una distracción no forzada de River, consiguieron convertir el único tanto del partido, bloqueando después toda tentativa de reacción del equipo local. Es más, en algún contraataque pudieron haber incrementado la diferencia en el marcador, ante un River que parecía jugar con un hombre menos.

El final del partido encontró a River empujando hacia adelante de manera desordenada y sin mucha confianza. El joven Pereyra intentó cambiar la dinámica del juego con algunas jugadas individuales destacadas, pero no recibió apoyo suficiente. La jugada más representativa del intento de remontada fue un cabezazo de Salas que terminó estrellándose en el travesaño, resumen perfecto de una noche desapacible.

Aunque esta derrota no afecta gravemente la posición de River en la tabla de clasificación, la preocupación es palpable debido a la proximidad de los playoffs y la inminente final de la Copa Sudamericana.