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23/04/2026

Smartphones por las nubes: el conflicto en Medio Oriente encarece los equipos y dispara el contrabando

La suba de costos globales y la falta de chips impulsan los precios hasta un 50%, provocando que uno de cada tres celulares en Argentina provenga del mercado ilegal.

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el encarecimiento de la energía dispararon los costos logísticos, afectando especialmente a los fabricantes chinos. En Argentina, los precios de los smartphones de gama media y entrada ya oscilan entre los $180.000 y $800.000, con aumentos que alcanzan el 50% en mercados emergentes, lo que obligó a las marcas a eliminar promociones y beneficios de lanzamiento.

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En este complejo escenario, el mercado ilegal ya representa el 35% del volumen total en el país, con más de 3,2 millones de unidades anuales. En términos económicos, el contrabando equivale al 45% del mercado (USD 1.858 millones), con un ingreso estimado de 50.000 equipos semanales durante el inicio de 2026, principalmente desde Paraguay y Miami, vendiéndose el 60% a través de redes sociales.

La crisis se agrava por la escasez de componentes críticos como chips y memorias RAM, desviados hacia el desarrollo de inteligencia artificial. Según la analista Nabila Popal de IDC, "el incremento de los precios eleva el costo material" y reduce los envíos globales. Mientras Samsung y Apple logran crecer levemente, marcas como Xiaomi sufrieron caídas del 19,1% en sus envíos debido a estos cuellos de botella.

El impacto es desproporcionado para América Latina, donde los costos de fabricación subieron hasta un 30%. Con salarios mínimos que en Argentina rondan los USD 233, el acceso a la tecnología se vuelve una barrera. Rick Neumann, de Trustonic, advierte que si los equipos dejan de ser asequibles, "millones podrían quedar fuera del sistema financiero digital", sugiriendo que el financiamiento es la única respuesta viable.

Finalmente, la producción china, aunque domina el 80% de la fabricación de iPhones y lidera con marcas como Huawei y OPPO, registró una baja del 4,1% en sus envíos. Este contexto de guerras arancelarias e impuestos locales consolida un panorama donde el precio final al consumidor sigue subiendo, alejando la tecnología de los sectores con menores ingresos.