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06/04/2026

Nigeria: terroristas atacaron dos iglesias y dejaron un saldo de al menos siete muertos

Grupos armados atacaron a los fieles durante la celebración religiosa de Pascua.

El estado nigeriano de Kaduna fue escenario de un terrible incidente durante la madrugada del Domingo de Pascua, cuando dos iglesias fueron atacadas por hombres armados. Los violentos eventos ocurrieron en la comunidad de Ariko y dejaron un saldo de al menos siete personas fallecidas, además de una cantidad aún no determinada de personas secuestradas, en lo que constituye otro ejemplo más de la inseguridad que azota la región de manera constante.

El ataque tuvo lugar mientras los feligreses se encontraban celebrando la festividad de Pascua, una ocasión significativa para muchos cristianos en el país. En particular, fueron la Primera Iglesia ECWA y la Iglesia Católica de San Agustín las que sufrieron la agresión directa de criminales que, según las autoridades locales, llegaron en números considerables y sin previo aviso. Según Mark Bawa, concejal del distrito Awon, los atacantes rodearon rápidamente el área y abrieron fuego de manera indiscriminada, afectando a los asistentes que se encontraban en las celebraciones religiosas. Este ataque no solo evidenció la vulnerabilidad de las comunidades rurales de Nigeria frente a la amenaza de bandas armadas, sino también el riesgo continuo para quienes practican su fe en zonas peligrosas del país, especialmente durante períodos festivos donde se congrega un mayor número de personas.

Una de las principales dificultades que enfrentaron las fuerzas de seguridad para responder al problema fue la baja cobertura de telecomunicaciones en el área, un factor que contribuyó significativamente a la falta de respuesta inmediata ante el asalto. Esta incapacidad de comunicación efectiva permitió que los agresores se movieran sin oposición durante varios momentos cruciales de la situación.

Lamentablemente, las cifras de víctimas fatales todavía están en duda, con algunos reportes confirmando siete muertes y otros sugiriendo que fueron ocho.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Católica de Nigeria (CBCN) emitió un comunicado expresando su más profundo pesar ante el sufrimiento provocado por estos ataques y la persistente inseguridad. Matthew Man-Oso Ndagoso, presidente de la CBCN, atribuyó este incremento de la violencia a varios años de una mala gestión estatal caracterizada por el nepotismo y la indiferencia hacia el bienestar colectivo. El clérigo también hizo un llamado ferviente a la población para resistir valientemente las adversidades del mal gobierno y los actos de violencia motivados políticamente, que últimamente parecen afectar de manera creciente al país.

La región de Kaduna, junto con otros estados en Nigeria, ha sido un centro recurrente de actos criminales perpetrados por agrupaciones calificadas como "bandidos", que buscan obtener ganancias económicas a través de secuestros y la posterior solicitud de rescates. Este panorama de inseguridad creciente es agravado por la presencia activa de grupos yihadistas como Boko Haram, además de filiales recientes del Estado Islámico, que también operan en varias partes del país, incrementando así el número de focos de peligro.