Publicidad
 
29/01/2026

Carlos Banacloy: “Hoy no hay margen para el descuido: prevención, tecnología y primer ataque”

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, estuvo presente junto al gobernador Alberto Weretilneck en la inauguración del nuevo helicóptero para el combate de incendios en Bariloche.

En medio de un verano marcado por condiciones climáticas extremas, incendios activos en toda la cordillera patagónica y una fuerte discusión pública en torno al uso de medios aéreos, el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, explicó en detalle la estrategia que la provincia viene desplegando para prevenir, contener y combatir el fuego.

En esta entrevista, aborda el contexto climático, el origen de los incendios, la incorporación del helicóptero de alta capacidad, la inversión en tecnología y el trabajo en red con otras provincias, con el objetivo de llevar claridad técnica y política a un debate que muchas veces se da sin información.

—Ministro, se habló mucho del helicóptero, pero usted insiste en que el tema es más amplio. ¿Cuál es la idea de fondo?
 —El helicóptero es una herramienta dentro de una estrategia integral. Lo central es el cambio de paradigma. Después de las catástrofes solemos olvidarnos y volver a estar en las mismas condiciones, y a la siguiente temporada nos pasa lo mismo. Lo que vivimos en la cordillera, con viviendas perdidas, daños parciales, industrias completas afectadas y el impacto ambiental de miles de hectáreas quemadas, nos obligó a pensar distinto. Hoy lo que tenemos que hacer es prevención, alerta temprana, monitoreo eficiente y equipos de ataque rápido, dispuestos y a mano.

—¿Por qué habla de un verano “muy distinto” al de otros años?
 —Porque los indicadores son extremos. Estamos con el índice más bajo de humedad desde el inicio del verano en la cordillera: la humedad prácticamente es nula. Tenés temperaturas de 33 o 34 grados, noches que no refrescan como históricamente refrescaban, y además viento casi todos los días. No es solo el calor o la falta de humedad: el componente viento seca mucho más, vuelve todo más extremo y, sobre todo, propaga mucho más rápido ante el primer descuido. Y a eso se suma un escenario hídrico preocupante: no hubo nevadas, no hubo grandes lluvias; Bariloche tiene un déficit enorme, del orden de 500 o 600 milímetros, y cuando mirás los recursos hídricos falta agua en lagos, arroyos y vertientes.

—En ese contexto, ¿qué está pasando con el origen de los incendios?
 —Lo que vemos, y lo que cualquier sistema serio de manejo del fuego ve, es que el 98% de las incidencias se explican por descuidos. No necesariamente por mala fe: hay gente que no toma dimensión. Una botella de vidrio, una colilla de cigarrillo, una herramienta como una moladora… con viento y material fino seco, un pastito, hoy es de altísimo riesgo. Y además hay otro componente que no se puede negar: tormentas secas, rayos. Entonces no hay margen. Ya no hay lugar para descuidos, no hay lugar para el fuego.

—Vamos al punto que genera controversia. ¿Qué helicóptero es y qué capacidades reales tiene?
 —Es un helicóptero pesado, canadiense, potente. Opera con hasta 90 kilómetros por hora de viento, que es clave para nosotros por el tipo de escenario que estamos viviendo. Tiene una potencia del orden de 2.500 HP. Puede trasladar entre 17 y 19 combatientes a puntos inaccesibles, y además tiene capacidad de carga logística de más de 4.000 kilos: bombas, equipos, materiales. Y en términos de ataque, puede realizar descargas de agua de entre 4.000 y 4.500 litros por disparo. Esa combinación —personas, logística y descarga— te da una capacidad operativa que no teníamos.

 

 

—¿Por qué es tan determinante que opere con viento?
 —Porque en incendios grandes, en días críticos, vos tenés corridas feroces y sabés que se te pueden quemar viviendas. Y muchas veces los medios aéreos estaban en la pista y no podían operar por el viento. Entonces terminás pagando una contratación y cuando más lo necesitás no puede volar. Un medio aéreo contratado, lo uses o no lo uses, se paga: se paga la inmovilización y se paga el apresto de tenerlo disponible. Por eso necesitábamos una herramienta que pueda operar en condiciones complejas, reales, no ideales.

—También mencionó el tema “agua”: no es solo tener helicóptero, es poder cargar. ¿Qué significa eso en la cordillera?
 —Exactamente. Hay zonas donde no hay grandes masas de agua cercanas para cargar con facilidad. No es lo mismo Bariloche, donde tenés varios lagos que te permiten lógica de carga más rápida, que sectores de la Comarca Andina donde hay mucho menos recurso hídrico. Por eso se trabaja en todo el territorio con agua “presta”, con el agua encima. Y por eso hicimos un mapeo y un trabajo de años: hoy la provincia tiene más de 150 tanques australianos distribuidos en puntos estratégicos y más de 700 puntos de carga de agua identificados y autorizados, desde reservorios productivos hasta piletas privadas. Eso no se improvisa; se recorre, se pide autorización, se registra y se deja operativo para que el que coordina medios aéreos sepa dónde está el agua más cercana cuando aparece un punto caliente.

—Hubo críticas por el costo. ¿Qué responde cuando se cuestiona “por qué alquilar” o “por qué no comprar”?
 —Hay mucho desconocimiento. Primero, no hay empresas en Argentina que provean este tipo de aeronaves con estas características. A nivel mundial se alquilan. Y comprar no es “comprar y listo”: poner operativo un helicóptero pesado implica repuestos, logística, mantenimiento, pilotos entrenados para operar en condiciones complejas. No hay repuestos en el país para estas máquinas y no es que vos lo resolvés de un día para el otro. Además, el mundo se está quemando: aviones de combate a incendios tienen demoras de años. Esto no es un mercado en el que haya stock infinito. Y mientras tanto, los combatientes te piden herramientas para el ataque inicial: porque si el fuego se te va, después los recursos siempre terminan siendo insuficientes.

 

 

—Usted habló de incorporar tecnología que “no tiene Argentina”. ¿A qué se refiere concretamente?
 —A una inversión fuerte en alerta temprana, monitoreo y centros de control. Incorporamos sistemas de monitoreo y contratamos tecnología satelital específica: OroraTech es una constelación de referencia a nivel global para mitigación, control y seguimiento de incendios. Es una inversión importante: alrededor de un millón y medio de dólares en equipamiento, cámaras, monitoreo, pantallas. Y la idea es que tanto El Bolsón como Bariloche tengan centros de monitoreo propios. Todo esto se coordina con quienes están en territorio, que es el SPLIF y el sistema de manejo del fuego.

—¿Qué se está haciendo en territorio además de lo aéreo?
 —Esto no es solo un helicóptero. Hay más brigadistas, hay subcentrales, hay vehículos y equipos posicionados. Se incorporaron combatientes, se trabaja con el SPLIF, con bomberos voluntarios —que muchas veces son el primer ataque—, con bomberos de Policía, con coordinación con Sistema Nacional. Y se sostiene presencia en puntos críticos durante toda la temporada, porque si tuvieras que salir desde un centro urbano con tránsito y rutas complicadas, llegás tarde. La clave es estar antes.

—En las últimas horas, además, el helicóptero empezó a operar fuera de la provincia. ¿Qué puede decir de esa intervención?
 —Que confirma el sentido de tener capacidades reales y de trabajar en red. El helicóptero ya está activo y se desplegó para colaborar en la respuesta regional: está operando en la zona de Lago Rivadavia, con tareas enfocadas especialmente en la protección de viviendas y áreas pobladas expuestas al avance del fuego, y reforzando el trabajo en el incendio del Parque Nacional Los Alerces. Eso también ayuda a que se entienda, con hechos, para qué sirve una herramienta de este tipo.

—Para cerrar, ¿cuál es el mensaje que le quiere dejar a la población?
 —Que hoy la prevención es todo. No hay lugar para el asado en el bosque, no hay lugar para el fuego, no hay lugar para el descuido. Cambiar la forma de convivir con el entorno natural es parte central de la solución. Y también: respetar a los equipos técnicos y a quienes están en territorio. Porque esto se trabaja todo el año y se decide con responsabilidad.

 

Datos clave del helicóptero de Río Negro

 

El helicóptero incorporado por la Provincia es una aeronave pesada de origen canadiense, con una potencia del orden de los 2.500 HP, diseñada para operar en condiciones extremas. Puede volar con vientos de hasta 90 km/h, trasladar entre 17 y 19 combatientes a zonas de difícil acceso y realizar descargas aéreas de entre 4.000 y 4.500 litros de agua por disparo para el ataque inicial del fuego. Además, cuenta con una capacidad logística superior a los 4.000 kilos para el transporte de bombas, equipamiento y materiales, lo que permite sostener las operaciones en áreas donde el acceso terrestre es limitado.