Sur de Brasil: declaran playas no aptas para el baño por casos de gastroenteritis
El idílico paisaje de Florianópolis, uno de los principales destinos turísticos de Brasil, se enfrenta actualmente a un desafío considerable que amenaza el bienestar de sus visitantes. De acuerdo con el reciente informe del Instituto de Medio Ambiente de Santa Catarina (IMA), más de un tercio de los puntos en las playas de esta famosa región no están en condiciones seguras para el baño debido a la presencia de Escherichia coli, una bacteria que puede causar problemas de salud graves si se ingiere accidentalmente con el agua de mar.
Las autoridades locales instan a los turistas a mantenerse informados sobre la calidad del agua, especialmente después de fuertes lluvias o en áreas cercanas a donde los ríos y canales se encuentran con el océano, ya que estos puntos son susceptibles a recibir una mayor carga de contaminantes. Exponerse a Escherichia coli a través del agua contaminada en las playas podría desencadenar una serie de infecciones gastrointestinales que incluyen diarrea, vómitos y dolor abdominal, lo cual es motivo de preocupación para la salud pública.

En lo que va del año, Santa Catarina ha registrado más de 10,000 casos de enfermedades diarreicas agudas, lo que ha impulsado a las autoridades a intensificar las medidas de prevención. El Ministerio de Salud de Brasil, mediante su sistema de vigilancia nacional SIVEP-DDA, está monitoreando de cerca esta situación para contener los riesgos asociados con el agua contaminada. Gracias a la conjunción de informes ambientales y de salud pública, se aspira a informar mejor a la ciudadanía y a los turistas para que tomen decisiones basadas en datos concretos y así evitar consecuencias adversas durante sus estadías.
El Informe de Balneabilidad Nº10 para la temporada 2025/2026, detalló que del total de 260 puntos evaluados en este estado costero, un 34,23% se encuentran no aptos para el baño, incumpliendo así las pautas establecidas por la Resolución CONAMA nº 274/2000. Esta resolución prescribe que una área solo es segura si, en un 80% de las pruebas realizadas en cinco semanas consecutivas, los niveles de Escherichia coli son inferiores a los 800 por 100 ml. Superar este umbral, o cualquier muestra aislada que contenga más de 2.000 bacterias por 100 mililitros, yerra automáticamente a una interdicción del área afectada.
Florianópolis no es ajena a este fenómeno, cidadeíntica epicentro turístico del sur de Brasil. Dentro de sus márgenes, 29 puntos han sido categorizados como peligrosos, mientras que unos 59 han pasado la prueba de control biológico. Instituciones ambientales han resaltado que el problema principal son ciertos tramos, usualmente ubicados cerca de urbanizaciones densas, tales como las desembocaduras de ríos y sectores fluviales contiguos. En particular, áreas con un historial de infraestructuras cloacales saturadas están bajo especial escrutinio debido a la incapacidad del suelo de absorber correctamente aguas residuales, resultando en un flujo directo de estas hacia el mar.
Entre las playas más afectadas está Joaquina, donde una evaluación cercana al centro de socorristas concluyó que el lugar no es seguro para nadar. Por otro lado, la primorosa Jurerê y la famosa Praia Mole han salido mejor paradas, con todas sus zonas clasificadas como aptas para los bañistas. Los vacacionistas deben ser particularmente prudentes en partes de Canasvieiras, Praia Brava y Lagoinha do Norte, ya que estos sitios, aunque mayoritariamente seguros, presentan regiones parciales que son vulnerables a picos de contaminación, generalmente por ubicarse próximas a desembocaduras de lagunas o riachuelos locales.