El Gobierno tomó deuda en dólares y recaudó US$ 1.000 millones por primera vez en 8 años
Después de casi ocho años de ausentarse de los mercados internacionales, el gobierno de Javier Milei se ha embarcado en una misión para recuperar la confianza inversionista y aliviar las presiones fiscales. La reciente emisión del bono BONAR 2029N marca un hito significativo, recaudando exitosamente USD 1.000 millones.
Este movimiento estratégico está diseñado para atacar de frente el desafío que representa la financiación de la deuda, buscando principalmente evitar la merma de las reservas del Banco Central y reducir el riesgo país a menos de 500 puntos básicos.
El título público está denominado en dólares estadounidenses, tiene cupón de 6,5% anual con pagos semestrales y amortiza el 100% del capital a su vencimiento el 30 de noviembre de 2029. La suscripción y el pago se realizarán exclusivamente en dólares bajo legislación argentina. Según comunicó la Secretaría de Finanzas, se recibieron un total de ofertas por más de USD 1.400 millones, de más de 2500 inversores.
El recorrido no ha sido fácil. El Ministerio de Economía debe capear obligaciones que pesan por aproximadamente USD 4.200 millones a principios de 2029. No obstante, el camino abierto por esta emisión podría reinterpretar el futuro de la financiación nacional, tanto en términos de sostenibilidad como de proyección económica. Contrastando con períodos anteriores, ahora se busca afrontar vencimientos sin inclinar dramáticamente las cuentas ni poner en riesgo las reservas del BCRA.
Especialistas económicos y oficiales del gobierno argumentan que la estabilización macroeconómica, definida por un exclusivo y controlado enfoque fiscal, más un régimen de política cambiaria que ha sabido administrar la caída del riesgo, sientan las bases de este optimismo renovado. Con un mejor balance en el Banco Central y un tráiler de confianza extranjera, auguran más inversión e inclusión financiera.
A futuro inmediato, este retorno estratégico podría permitir al Tesoro explorar una cartera más amplia de instrumentos y estrategias de manejo de deuda en el extranjero. Reabrir las puertas a los mercados internacionales podría alentar un flujo de capital que sería clave para una saludable estructura económica interna y para consolidar las relaciones fiscales sostenibles a largo plazo.