Cultura
Ni la lluvia paró a Piñón Fijo en Regina: una noche que unió generaciones
En el cierre anual de los talleres culturales que se dictan en distintos barrios de Regina, ni la alerta naranja ni la lluvia lograron opacar una noche que reunió a cientos de vecinos en el anfiteatro Cono Randazzo. Aunque el clima no acompañó, el público permaneció firme desde las 20 y convirtió la jornada en una verdadera fiesta.


La actividad comenzó con la presentación de banderas de cada barrio y continuó con una serie de números artísticos. El taller de teatro de Melina Salinas, danza urbana a cargo de Sheila Marileo, una intervención musical de las alumnas Nayla y Sabina, folclore con el taller dirigido por Gisela Leal, la presentación de “Brillando sin Límites” a cargo de Karen Lescano, el taller de murga coordinado por Sheila Marileo y el taller de música popular encabezado por Matías García y Juan Ramón Muñoz. El cierre, antes de la llegada del artista cordobés, estuvo a cargo del equipo de Cultura y Deportes.


A pesar de la lluvia intermitente, el público siguió cada número con atención. Los participantes eran niños, jóvenes y adultos que durante todo el año asistieron a los talleres que el Municipio ofrece en distintos barrios. La jornada se daba en un contexto particular ya que desde la tarde regía una alerta naranja y la lluvia acumulada alcanzó los 136,2 mm, según informó INTA Regina. Esa cantidad de agua generó anegamientos en distintos sectores de la ciudad, complicando la salida de varios vecinos.

En ese escenario, todo indicaba que el evento “Mi barrio se mueve” podría verse interrumpido por el mal tiempo. Sin embargo, tras unos minutos de tormenta intensa durante la tarde, el cielo abrió y el agua comenzó a escurrir, lo que permitió que la actividad continuara.
Cerca de las 21:20, cuando empezaba a llover nuevamente, el conductor del evento, Maximiliano Cifuentes, anunció: “El clima no está acompañando, pero si ustedes se quedan, Piñón está dispuesto a salir igual para saludarlos”. En segundos, el anfiteatro explotó: “¡Piñón, Piñón!”. Y así, el querido referente de tantas generaciones apareció en escena.


Piñón Fijo llegó al centro del escenario bajo un paraguas que sostenía la directora de Cultura y Turismo, Luján Musso. Le agradeció el gesto y anunció que continuaría sin paraguas. Con el Cono Randazzo casi colmado, el artista ingresó bailando entre ovaciones, mientras varios espectadores se cubrían como podían del agua que aún caía. “¿Ustedes me van a avisar cuando me empiece a desteñir?”, bromeó, arrancando las primeras risas.


Lo que iba a ser un simple saludo se transformó en un show de una hora. Piñón cantó clásicos como “Chu chu ua”, sumó la participación del personaje de Cabrito, mientras el público encendio las linternas de los celulares y generó un clima de alegría que atravesó a toda la familia. Incluso el intendente Luis Albrieu se sumó al baile del Chu chu ua, mientras la embajadora Lilen Silzle y la segunda representante de la ciudad Lumila Cifuentes acompañaban la escena con alegría y aplausos.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Piñón recordó su vínculo con Regina: “Después de 25 años vuelvo a esta ciudad. La última vez me hicieron pasar un momento hermoso mientras yo atravesaba una situación difícil por la salud de mi mamá. Los recuerdo con mucho cariño”, dijo ante un público que lo ovacionó.

Madres, padres, niños y niñas corearon las canciones que marcaron su infancia y muchas familias se acercaron a entregarle cartas y dibujos. “Que hoy estés acá, con esta energía y predisposición a pesar de la lluvia, es épico. Muchas gracias, Piñón”, expresó el intendente sobre el escenario junto al querido personaje, cuando el show llegó a su fin.

La jornada concluyó con los talleres de folclore y danzas, cuyos integrantes mostraron lo trabajado durante el año, aun con el anfiteatro mojado. Sin dudas fue una noche donde el arte, la buena onda y la nostalgia le ganaron al clima.


