La Justicia de Brasil dejó firme la sentencia contra Bolsonaro: cumplirá 27 años de prisión
Este martes, el expresidente Jair Bolsonaro ha comenzado a cumplir su condena de 27 años tras ser encontrado culpable de orquestar un intento de golpe de Estado. El líder de la ultraderecha, cuyo mandato se extendió de 2019 a 2022, se encuentra detenido en una sala de doce metros cuadrados en las instalaciones de la Policía Federal en Brasilia. Según las imágenes distribuidas, la celda, sobria y sin adornos, está equipada con una cama, una mesa pequeña y un televisor.
La detención de Bolsonaro no ha sido sorpresiva para algunos observadores, dado que desde el sábado se encontraba bajo custodia preventiva por riesgo de fuga. El traslado formal al recinto carcelario ocurrió una vez que el exmandatario había agotado las vías de apelación disponibles ante la Corte Suprema. No obstante, el capítulo judicial podría reabrirse, ya que su defensa, liderada por el abogado Paulo Cunha Bueno, planea presentar un nuevo recurso, denunciando que el tribunal desestimó un recurso aún no ingresado formalmente.

Bolsonaro ya había sido sujeto de medidas cautelares, inclusive prisión domiciliaria con tobilleras electrónicas, antes de ser recluido. Este tipo de arresto era parte de las sanciones impuestas debido a su intento de manipular o dañar estos dispositivos de monitoreo al tratar de cortarlos con una soldadora, algo que él atribuyó a efecto de medicamentos antidepresivos.
En medio de este contexto, Bolsonaro se enfrenta a problemas de salud agravados. El expresidente ha señalado que las complicaciones que sufre, entre las que se incluyen síntomas abdominales, son resultado de un ataque con arma blanca sufrido durante la campaña presidencial de 2018. Tales problemas de salud han sido un punto de controversia en los documentos entregados a las autoridades judiciales, que han ordenado que se garantice el debido cuidado médico durante su encarcelamiento.
Para Bolsonaro, quien en 2022 fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva tras buscar la reelección, el inicio de la condena marca el esfuerzo judicial por cerrar uno de los episodios más tensos y complicados en la reciente historia política brasileña. Según la Corte, tras su derrota electoral, el exmandatario no se quedó de brazos cruzados y planeó una estrategia para evitar la transferencia de poder, poniendo en riesgo la estabilidad democrática del país.